Datafolha coloca a ambos candidatos con 50% de los votos válidos. El debate del viernes y la movilización de electores cobran peso antes de la segunda vuelta del 25 de octubre.
Brasil llega al último tramo de su elección presidencial sin un favorito claro. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro aparecen empatados con 50% de los votos válidos en la encuesta de Datafolha difundida el jueves 22 de octubre. La segunda vuelta se celebrará el domingo 25.
El rival de Lula es el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. El mandatario busca la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT); Flávio compite por el Partido Liberal (PL), después de haber terminado en primer lugar en la votación inicial.
Qué significa el empate
El 50-50 corresponde a los votos válidos: el cálculo deja fuera a quienes no eligen a alguno de los dos candidatos. Al considerar todas las respuestas, Flávio obtiene 47% y Lula 46%; otro 5% señala que votará en blanco o anulará su voto y 2% permanece indeciso, informó Reuters.
La diferencia entre ambos resultados responde a la manera de presentar la encuesta. El porcentaje de votos válidos permite comparar a los candidatos entre sí; las cifras totales muestran además a quienes todavía no respaldan a ninguno.
De acuerdo con la ficha publicada por Folha de S.Paulo, Datafolha entrevistó a 2,520 personas en 154 ciudades entre el 20 y el 22 de octubre. El margen de error es de dos puntos porcentuales. En la medición anterior, Flávio registraba 51% de los votos válidos y Lula 49%: el movimiento hacia el empate sigue dentro de ese margen.

La primera vuelta y los votos que faltan
En el corte del Tribunal Superior Electoral (TSE) con 99.99% de las urnas contabilizadas, Flávio obtuvo 47.03% de los votos válidos y Lula 45.16%. La diferencia fue de 1.87 puntos porcentuales. Ninguno consiguió la mayoría necesaria para evitar una segunda ronda.
Otro levantamiento apunta a una competencia igualmente estrecha. La encuesta de Quaest divulgada el 21 de octubre situó a Flávio con 45% de la intención de voto y a Lula con 44%, también con un margen de error de dos puntos. Una semana antes, la distancia era de 46% frente a 44%, reportó Reuters.
Los sondeos sugieren que la participación puede resultar decisiva. Cuando la distancia entre candidatos es tan reducida, convencer a simpatizantes de acudir a votar y atraer a quienes aún dudan cobra especial importancia. Por ahora, las mediciones mantienen abierta la elección.

El debate y el desafío sobre el patrimonio
El viernes 23 está previsto un nuevo debate televisado. Ambos candidatos también han prometido divulgar información patrimonial y financiera propia y de sus familias, después de un desafío planteado por Lula. El alcance de esa divulgación sigue pendiente. Según El País, el TSE aclaró que corresponde a los contendientes publicar los documentos.
El intercambio añade un asunto verificable al cierre de campaña: qué información presentan los candidatos, a quiénes incluye y si permite contrastar las acusaciones que se han lanzado. La promesa de transparencia requerirá documentos para que el electorado pueda evaluarla.
Un Congreso que también condicionará al ganador
La presidencia se disputará con un Congreso fortalecido hacia la derecha. Según Associated Press, el PL ganó 23 escaños adicionales en la Cámara de Diputados y casi duplicó su representación en el Senado. Una alianza amplia de fuerzas de derecha y centro podría reunir los votos necesarios para cambios constitucionales.
Ese reparto anticipa negociaciones relevantes para cualquiera de los dos candidatos, especialmente en asuntos económicos, ambientales y judiciales. La capacidad de gobernar dependerá también de las alianzas legislativas que consiga construir.
El TSE difundirá la totalización en su portal de resultados a partir de las 17:00, hora de Brasilia, el domingo. Hasta entonces, el empate de las encuestas describe una contienda abierta; el resultado lo definirán los votos. ⑧


