Al parecer, pasaron algunas cosas mientras no estábamos.
Nos fuimos un tiempo.
No fue exactamente planeado. Tampoco hubo una dramática reunión editorial en la que alguien cerrara una laptop, mirara por la ventana y dijera: “Necesitamos encontrarnos a nosotros mismos”.
Nada de eso. Simplemente hicimos una pausa.
Y resulta que tres meses son bastante tiempo cuando uno se dedica a contar lo que pasa en el mundo.
Nos fuimos un momento y, cuando volteamos, había nuevas crisis, viejas guerras, políticos haciendo de las suyas, mercados tronando, gobiernos defendiendo lo indefendible y redes sociales absolutamente convencidas de que el acontecimiento más importante de la civilización estaba ocurriendo esa misma tarde.
En otras palabras, no cambió tanto.
Nosotros sí, un poco.
Alejarse tiene algunas ventajas. Una de ellas es recordar que no todo merece una junta a deshoras. Otra es descubrir que buena parte de lo que parece urgentísimo un lunes resulta completamente irrelevante el viernes.
Y quizá esa sea una buena manera de explicar por qué estamos de regreso.
No queremos publicar más…
queremos publicar mejor.
Porque información ya hay suficiente. Probablemente demasiada.
Cada mañana todos nos despertamos frente a una especie de buffet infinito de noticias, videos, opiniones, encuestas, filtraciones, declaraciones, análisis y personas muy seguras de cosas que descubrieron hace aproximadamente siete minutos.
Luego están los algoritmos, que amablemente seleccionan la realidad que consideran más apropiada para nosotros.
El problema es que estar informado y entender lo que está pasando nunca fueron exactamente la misma cosa.
Ahí es donde queremos volver a estar.
Hedosapiem, reloaded
Cuando comenzamos este proyecto queríamos hacer algo bastante sencillo: contar historias interesantes, explicar por qué importan y respetar lo suficiente al lector como para permitirle llegar a sus propias conclusiones.
Seguimos pensando lo mismo.
Vamos a hablar de política, por supuesto; evitarla requeriría un nivel de disciplina que francamente no tenemos.
También hablaremos de economía, negocios, geopolítica, cultura, cine, televisión y de esas historias que parecen pequeñas hasta que alguien se toma el tiempo de mirarlas con atención.
Habrá noticias.
Habrá análisis.
Habrá opinión.
Y procuraremos que quede bastante claro cuál es cuál.
También seguiremos cometiendo el pecado contemporáneo de publicar textos que requieren más de treinta segundos de atención.
Y sobre la pausa…
Podríamos inventar una historia extraordinaria.
Decir que estuvimos rediseñando Hedosapiem en una instalación secreta bajo alguna montaña. Que viajamos por el mundo buscando respuestas. Que atravesamos una profunda transformación intelectual.
La realidad es menos cinematográfica.
A veces los proyectos necesitan detenerse. Tomar distancia. Revisar qué funciona, qué no y qué vale la pena conservar. Todo eso y… que se nos terminó el varo y tenemos que regresar a la chamba.
Así que aquí estamos.
Probablemente con más preguntas que antes, algunas ideas nuevas y la misma curiosidad por entender este lugar extraño, fascinante y ocasionalmente absurdo que llamamos actualidad.
Durante nuestra ausencia ocurrió algo interesante:
descubrimos que extrañábamos esto.
Extrañábamos publicar.
Extrañábamos investigar una historia hasta encontrar ese dato que cambia la manera de entenderla.
Extrañábamos discutir un título durante demasiado tiempo.
Extrañábamos borrar un párrafo perfectamente bueno porque simplemente no era suficientemente bueno.
Y, sobre todo, los extrañábamos a ustedes.
No prometemos tener todas las respuestas. De hecho, sospechamos profundamente de cualquiera que diga tenerlas.
Lo que sí prometemos es seguir haciendo preguntas, buscar información confiable, separar el ruido de lo importante y tratar de explicar este extraño momento histórico sin subestimar la inteligencia de quien nos lee.
No sabemos qué ocurrirá durante los próximos meses. Viendo cómo han estado los últimos años, preferimos no hacer predicciones. Pero esta vez estaremos aquí para contarlo.
Hedosapiem está de regreso. Al parecer, pasaron algunas cosas.
Pónganse cómodos. Tenemos mucho de qué hablar. ⑧


