La reforma electoral impulsada por el gobierno federal no logró la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. La votación dejó expuestas fracturas dentro de la coalición oficialista y obliga a Morena a replantear su estrategia legislativa.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sufrió este miércoles su primer gran revés legislativo desde que asumió el poder. La Cámara de Diputados rechazó la reforma electoral impulsada por el gobierno federal luego de que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el Partido del Trabajo (PT) y toda la oposición votaran en contra o se abstuvieran, dejando a Morena sin la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
El resultado evidenció fracturas dentro de la coalición oficialista y abrió una nueva etapa de negociación política rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
Un revés para el oficialismo
La iniciativa necesitaba el respaldo de dos terceras partes de la Cámara de Diputados, es decir, al menos 334 votos. Sin embargo, la propuesta solo obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, quedándose lejos del umbral requerido para aprobar una reforma constitucional.
Lo más significativo fue que Morena no solo enfrentó la oposición del bloque integrado por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, sino también la falta de respaldo de sus aliados tradicionales dentro de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, conformada por Morena, el PT y el PVEM.
La votación dejó claro que la alianza legislativa que llevó a Sheinbaum a la presidencia no es necesariamente un bloque monolítico en el Congreso.

Qué proponía la reforma electoral
La iniciativa presentada por el Ejecutivo buscaba introducir varios cambios al sistema político-electoral mexicano. Entre los puntos centrales se encontraban:
- Reducir el número de senadores de 128 a 96.
- Modificar el sistema de representación proporcional en el Congreso.
- Disminuir el gasto electoral en aproximadamente 25%.
- Eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
- Regular el uso de inteligencia artificial y bots en campañas políticas.
El gobierno argumentó que estas medidas permitirían abaratar el sistema electoral y modernizar las reglas del juego democrático.
Sin embargo, críticos dentro y fuera del Congreso advirtieron que algunos cambios podrían favorecer a la mayoría gobernante o alterar el equilibrio institucional.
Rupturas dentro de la coalición oficialista
La votación expuso tensiones entre Morena y sus aliados. Legisladores del PT y del PVEM se sumaron al rechazo del dictamen, un movimiento que dejó a Morena prácticamente solo en la defensa de la iniciativa.
Para analistas políticos, el episodio revela que los partidos aliados están dispuestos a marcar distancia cuando perciben costos electorales o falta de negociación política.
En el debate parlamentario también pesaron críticas de la oposición, que calificó la propuesta como una reforma que podría concentrar más poder en el partido gobernante.
Los votos “verdes” que terminaron en Morena
En medio del rechazo generalizado a la reforma electoral impulsada por el gobierno federal, uno de los episodios más llamativos de la votación en la Cámara de Diputados fue el comportamiento de un grupo de legisladores del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) que rompieron con la línea de su bancada y votaron a favor del dictamen promovido por Morena.
Aunque el PVEM decidió oficialmente no respaldar la reforma constitucional, once de sus diputados terminaron apoyando la propuesta en el pleno, alineándose con el bloque oficialista en un intento por acercar a Morena a la mayoría calificada que necesitaba para aprobar los cambios al sistema electoral.
Los legisladores del PVEM que votaron a favor del dictamen fueron:
- Denisse Guzmán González
- Blanca Hernández Rodríguez
- Hilda Licerio Valdés
- Mario López Hernández
- Iván Rangel Marín
- Alejandro Pérez Cuéllar
- Anabel Díaz Acosta
- José Braña Mojica
- Carlos Canturosas
- Manuel Cota Cárdenas
- Ruth Maricela Silva
Diversos reportes periodísticos señalan que esta ruptura dentro del PVEM habría sido resultado de intensas gestiones políticas desde el propio oficialismo, particularmente de operadores cercanos a los gobiernos estatales de Veracruz y Tamaulipas, ambos gobernados por Morena.
De acuerdo con versiones difundidas en el entorno legislativo, la gobernadora de Veracruz y el gobernador de Tamaulipas habrían intervenido en labores de cabildeo para persuadir a legisladores del PVEM a respaldar la reforma, buscando evitar una derrota legislativa para el gobierno federal.
Aun con esos votos adicionales, Morena no logró reunir los dos tercios necesarios para reformar la Constitución, por lo que el episodio terminó exhibiendo no solo la fragilidad de la coalición oficialista en el Congreso, sino también las tensiones internas dentro del propio Partido Verde.
Más que alterar el resultado final, el episodio dejó una señal política clara: las alianzas legislativas en México son cada vez más volátiles, incluso entre partidos que comparten coaliciones electorales. Y rumbo a las elecciones intermedias de 2027, esa volatilidad podría convertirse en un factor clave en la negociación del poder dentro del Congreso.
Morena alista un “Plan B”
Tras el rechazo en el pleno, dirigentes de Morena adelantaron que buscarán impulsar cambios a través de leyes secundarias, una estrategia que no requiere mayoría calificada.
Este “Plan B” podría incluir ajustes administrativos o presupuestales al sistema electoral que sí puedan aprobarse con mayoría simple.
En paralelo, la presidenta Sheinbaum convocó la noche del miércoles a legisladores y dirigentes de Morena en Palacio Nacional para evaluar los siguientes pasos políticos y legislativos tras la derrota.
Un nuevo escenario político
La derrota legislativa marca un momento clave para el gobierno de Sheinbaum. Más allá de la reforma electoral, el episodio evidencia que la gobernabilidad legislativa dependerá de negociaciones constantes, incluso dentro de la propia coalición oficialista.
Con la elección intermedia de 2027 en el horizonte, el rechazo a la reforma también anticipa que el sistema electoral —y las reglas del juego político— seguirá siendo uno de los campos de batalla centrales de la política mexicana. ⑧


