Dueño de la mitad de Miss Universe, empresario del juego y protagonista de escándalos que cruzan glamour, crimen organizado y poder político, Raúl Rocha Cantú enfrenta hoy una investigación penal por narcotráfico, tráfico de armas y huachicol.
Esta es la historia —verificada, documentada y a veces solo susurrada — de cómo un hombre logró poner al certamen más famoso del planeta a su servicio… justo cuando la justicia mexicana tocó a su puerta.
I. El Regio que Domaba Casinos
En Monterrey hay nombres que se pronuncian en voz baja. Uno de ellos, desde hace más de una década, es Raúl Rocha Cantú.
En 2011 su apellido quedó marcado para siempre: Casino Royale, propiedad de su familia, ardió tras un ataque que dejó 52 muertos. Desde entonces, su vida se volvió un corredor de sombras donde negocios, política y seguridad se mezclaban sin fronteras visibles. Un empresario que sobrevivió a la tragedia y siguió creciendo, relataban perfiles públicos.
Rocha no desapareció. Al contrario, se reinventó:
Se convirtió en cónsul honorario de Guatemala, ascendió en cámaras empresariales y más tarde irrumpió en la industria de los concursos de belleza. Allí encontró un escenario perfecto: reflectores, glamour, reinas internacionales… y un negocio global capaz de mover millones.
En enero de 2024 hizo su movimiento más audaz: compró el 50% de Miss Universe, de la mano de la empresaria tailandesa Anne Jakrajutatip. No solo entraba al juego: lo reescribía. De pronto, un empresario sin pasado en la industria se convertía en presidente del certamen más famoso del planeta.
Pero los reflectores, a veces, iluminan demasiado.
II. Los Contratos con Pemex: la sombra antes del escándalo
Antes de coronar reinas, Rocha ya acumulaba poder en otro terreno: Pemex.
Según una investigación de Latinus, en febrero de 2023 dos empresas vinculadas a Rocha —Soluciones Gasíferas del Sur y Servicios PJP4— recibieron dos contratos millonarios de Pemex Exploración y Producción (PEP):
- El primero, por 745 millones de pesos,
- el segundo, apenas un día después, por 1,195 millones.
Los contratos existen. El dinero se asignó. Las obras se autorizaron.
Pero faltaba un detalle inquietante:
En ese momento Bernardo Bosch, padre de Fátima Bosch —quien más tarde sería coronada Miss Universo— trabajaba como asesor en la Dirección General de PEP.
¿Coincidencia?
¿Conflicto de interés?
¿O simplemente el tipo de coincidencias que en México siempre prenden alarmas?
Pemex respondió semanas después: sí, hubo contratos, pero ya no hay relación vigente con esas empresas. Rocha, por su parte, aseguró que la licitación fue pública, que él aún no era dueño de Miss Universe en 2023 y que solo se ejecutó una parte del contrato.
Todo verificado.
Todo legal… según los papeles.
Pero las fechas estaban allí, acomodándose como piezas incómodas en un rompecabezas que apenas empezaba a revelarse.
III. La Coronación de Fátima: luces, glamour… y preguntas
Bangkok. Noviembre de 2025.
Entre luces doradas y fanfarrias, Fátima Bosch es coronada Miss Universo. México celebraba. La industria celebraba. Rocha celebraba.
Pero los rumores ya corrían:
Que si el jurado no era quien realmente decidía.
Que si la ganadora debía ser “económicamente viable” para viajar.
Que si la logística mandaba más que la pasarela.
Lo que era rumor tomó forma cuando el propio Rocha lo dijo frente a cámaras: que el voto del jurado representaba apenas 35%, que “los fans no ven” lo que cuesta movilizar a una reina que necesita visas para 175 países y que la elección no siempre recae en “quien ustedes creen”.
Incluso declaró que Miss Costa de Marfil “nunca iba a ganar” por razones logísticas. Y aunque negó un dedazo, su explicación terminó alimentando la sospecha contraria:
que la corona se decide como una junta corporativa, no en el concurso.
El certamen, para entonces, ya estaba bajo sospecha.
Pero lo que venía haría que todo lo anterior pareciera trivial.

IV. La FGR y la Acusación que Cambió Todo
Miércoles 26 de noviembre de 2025.
La noticia estalla como un misil: la Fiscalía General de la República confirma que investiga a Rocha —identificado como “Raúl R.”— por delincuencia organizada, narcotráfico, tráfico de armas y huachicol.
No es rumor.
No es filtración.
Lo dice la propia Fiscalía.
Los documentos judiciales citados por Reforma, El Financiero, Expansión y Latinus describen una red criminal que operaría desde Guatemala, moviendo combustible ilegal por el río Usumacinta y distribuyéndolo en estados del sur de México. También mencionan tráfico de armas presuntamente destinadas a grupos como el CJNG, Cártel del Golfo, Unión Tepito y Los Sombra.
Según estas versiones, la carpeta de investigación comenzó en noviembre de 2024 y derivó en 13 órdenes de aprehensión, entre ellas la de Rocha.
A partir de allí, la narrativa se vuelve más oscura:
- Supuestamente, Rocha habría optado por negociar un criterio de oportunidad.
- Según fuentes citadas por varios medios, habría comenzado a colaborar como testigo protegido para evitar la cárcel.
- Todavía está por confirmarse el alcance de esa colaboración y a quiénes podría involucrar.
Lo confirmado:
Rocha está bajo una investigación activa, de alta prioridad federal, por delitos graves.
Lo no confirmado:
Si su colaboración incluye nombres dentro de empresas estatales, gobiernos estatales o socios internacionales.
Pero el rumor —fundado o no— corre como fuego.
V. El Gobierno Entra al Escenario
La presión escaló tanto que la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que hablar del caso en su conferencia. Pidió a la FGR dar información clara, pero defendió que la investigación “es independiente” de la coronación de Fátima Bosch.
“Lo quieren juntar”, dijo.
Y quizá sí.
Pero el país ya los había juntado.
Pemex también publicó su postura:
Sí hubo contratos con empresas vinculadas a Rocha.
Pero ya no están vigentes.
En la opinión pública, sin embargo, el discurso de control de daños no bastó. El caso se había convertido en un fenómeno nacional:
una mezcla explosiva de glamour, dinero, crimen organizado, poder político y un concurso de belleza global.
VI. El Hombre en el Centro del Huracán
Rocha hoy está en un punto imposible:
No es prófugo, pero sí investigado.
No es inocente, pero tampoco culpable ante la ley.
No está fuera del tablero, pero tampoco en control del juego.
Y mientras la justicia avanza a puerta cerrada, él sigue siendo copropietario de Miss Universe, el concurso que en teoría debe representar belleza, mérito y transparencia.
La ironía no pasa desapercibida.

VII. ¿Qué queda por revelarse?
De este caso hay hechos verificados:
- Los contratos con Pemex.
- Su papel en Miss Universe.
- Sus declaraciones sobre la elección de la reina.
- Las órdenes de aprehensión confirmadas por la FGR.
- La investigación por narco, armas y huachicol.
Y hay tres preguntas enormes, aún sin respuesta:
- ¿Qué información está entregando Rocha como testigo colaborador? —Versiones periodísticas lo señalan, pero la FGR no lo ha confirmado.
- ¿A quién podría arrastrar la investigación? —Si la red operaba entre Guatemala y México, podrían aparecer más nombres.
- ¿Es Miss Universe un certamen o un negocio de intereses geopolíticos? —Las propias palabras de Rocha sugieren lo segundo.
Al final, este caso parece el guion de una serie internacional:
Un empresario regiomontano, contratos con la petrolera más grande del país, un certamen global, una reina mexicana en medio, un padre funcionario, acusaciones de narcotráfico y un gobierno tratando de contener el daño.
Pero no es ficción.
Es México, 2025.
Y esta historia apenas está comenzando. ⑧


