A pesar de una baja tasa de desempleo, la informalidad laboral continúa siendo una característica predominante en el mercado laboral mexicano. Datos recientes del INEGI revelan que más de la mitad de los trabajadores en el país carecen de acceso a seguridad social y contratos formales.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en marzo de 2025, la tasa de desempleo se situó en 2.3% de la población económicamente activa (PEA), una ligera disminución respecto al mismo mes del año anterior. La población desocupada fue de 1.4 millones de personas, mostrando una tendencia a la baja en comparación con años anteriores.
No obstante, la informalidad laboral se mantuvo elevada, ubicándose en 54.4% de la población ocupada, lo que equivale a aproximadamente 32.5 millones de trabajadores sin contrato formal ni acceso a prestaciones. Esta cifra representa una ligera disminución respecto al año anterior, pero sigue siendo una preocupación significativa para el mercado laboral.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que este fenómeno no es exclusivo de México. En toda América Latina, uno de cada dos trabajadores está en la informalidad. Esta condición implica que, aunque el empleo es remunerado, carece de garantías legales: sin contrato, sin seguridad social, ni derechos laborales básicos como vacaciones o aguinaldo.
En México, la informalidad también afecta la posibilidad de acceso al crédito, pues sin recibos de sueldo ni ingresos comprobables, muchos trabajadores quedan fuera del sistema bancario formal. Esto los obliga a recurrir a prestamistas informales, frecuentemente con condiciones desventajosas.
El informe también muestra que la población económicamente activa alcanzó los 59.7 millones de personas mayores de 15 años en marzo de 2025, con una tasa de participación de 60.2%. De ellos, 58.3 millones estuvieron ocupados, un incremento de 1.1 millones de personas en comparación con marzo de 2024.
Dentro de la población ocupada, el 6.5% (aproximadamente 3.8 millones) se considera subocupada, es decir, personas que trabajan menos horas de las que desearían. Este porcentaje se mantuvo estable en comparación con el mismo mes del año anterior.
Por sectores, el 45.4% de los trabajadores se desempeña en el sector servicios, seguido por el comercio (19.6%) y la industria manufacturera (16%). En cuanto a la división por sexo, la participación económica de los hombres alcanzó el 75.1%, mientras que la de las mujeres fue del 46.7%.
INEGI

La informalidad laboral afecta especialmente a los jóvenes y a las mujeres, dos grupos que enfrentan mayores barreras para acceder a empleos formales. Esta situación los expone a mayor vulnerabilidad ante despidos, enfermedades o crisis económicas.
El alto nivel de informalidad también tiene un impacto en la economía nacional. Reduce la productividad, limita la recaudación fiscal y crea una competencia desleal para las empresas que sí cumplen con sus obligaciones legales. Por eso, expertos coinciden en que el tema debe ocupar un lugar prioritario en la agenda política y económica.
Promover incentivos fiscales, simplificar trámites y fortalecer la inspección laboral son algunas de las estrategias que podrían contribuir a reducir la informalidad. Aunque el desempleo se mantiene bajo, el reto real para México es garantizar empleos con derechos, estabilidad y acceso a la seguridad social para todos. ⑧


