Una propuesta fiscal impulsada por legisladores republicanos ha puesto en alerta a millones de migrantes mexicanos. De aprobarse, un nuevo impuesto del 5% sobre el envío de remesas desde Estados Unidos podría reducir significativamente el flujo de dinero hacia México.
La Cámara de Representantes de Estados Unidos, controlada por el Partido Republicano, ha presentado una propuesta que contempla un impuesto del 5% sobre las remesas enviadas desde su territorio. Esta medida forma parte de un paquete presupuestario impulsado por el presidente del Comité de Recursos y Arbitrios, Jason Smith, y respaldado por la Casa Blanca bajo la administración de Donald Trump.
De acuerdo con los detalles de la propuesta, el impuesto recaería directamente sobre el remitente de las remesas y sería recaudado por las empresas de envío de dinero, quienes estarían obligadas a transferirlo al Departamento del Tesoro. Se prevén excepciones para ciudadanos estadounidenses que certifiquen que el destinatario también es ciudadano o nacional de ese país.
La propuesta ha provocado reacciones inmediatas tanto en Estados Unidos como en México. El Senado mexicano ha rechazado la medida, calificándola de injusta y advirtiendo que podría generar una doble tributación para los trabajadores migrantes. Además, expertos señalan que podría desincentivar el uso de canales formales para el envío de dinero, afectando la transparencia y seguridad de las transacciones.
Según cifras del Banco de México, el país recibió más de 64,745 millones de dólares en remesas durante 2024, lo que representó un aumento del 2.3% respecto al año anterior. De esa cifra, el 99.1% se envió mediante transferencias electrónicas. En caso de que se apruebe el impuesto, se estima una pérdida de hasta 3,250 millones de dólares anuales para las familias receptoras en México.
Analistas advierten que el impuesto podría empujar a muchos usuarios a buscar alternativas informales para el envío de dinero, como intermediarios personales o sistemas tradicionales sin regulación. Estos métodos representan riesgos importantes, desde fraudes hasta la ausencia de garantías en caso de problemas con la transacción.
La discusión de la propuesta está prevista para mediados de mayo en la Cámara de Representantes, y su futuro dependerá de la correlación de fuerzas entre republicanos y demócratas. En caso de avanzar, podría convertirse en un tema de fricción diplomática entre ambos países, dado el peso económico y social de las remesas. ⑧


