El nuevo programa de salud infantil: con mapa, pero sin rumbo

Gracias, 4T, por el mapa de recetas. Al menos ya sé qué cocinar mientras espero a que el IMSS me dé cita.

Queridos míos, vuelvo después de haberme tomado un té de tila (doble bolsita, por aquello del coraje contenido) tras leer la nueva actualización del Programa de Vida Saludable del gobierno federal. Sí, ese mismo que prometía cambiarle la vida a los niños y que ahora, según nos cuentan, incluye revisión de peso, altura, salud bucal y visual. Nada mal, dirán algunos… hasta que una escarba poquito.

Resulta que nuestro flamante Secretario de Educación, Mario Delgado, tuvo una muy linda (y seguramente muy cordial) reunión con Coca-Cola, PepsiCo, Kellogg’s y otras marcas de la industria alimentaria. ¿Y qué salió de esa reunión? Que “voluntariamente” donarán básculas y aportarán una cuota para el programa. ¡Qué considerados! Nada como unir esfuerzos entre gobierno e iniciativa privada para atender un tema tan delicado. Sería chistoso, si no fuera trágico.

Ahora, atención con esto, según el documento oficial las acciones de valoración de peso, talla, agudeza visual y salud bucal serán realizadas por personal de salud capacitado, como enfermeras del IMSS. Ah, perfecto. ¿Y qué pasa después de esa revisión? ¿Quién da seguimiento? ¿Quién paga los lentes? ¿Y el tratamiento dental? Nadie lo dice.

Como bien señaló la periodista Carolina H. Solís en su columna reciente: “la intención puede ser buena, pero sin planeación, seguimiento médico profesional y transparencia, lo único que generamos es una simulación de atención integral.” Y cuánta razón tiene.

Eso sí, para compensar, el programa nos ofrece un “Mapa Interactivo de Alimentación Regional”. ¿No me creen? Entren. Encontrarán desde tacos de carne asada con manteca en Baja California hasta frijoles puercos en Yucatán. Porque claramente, si algo va a salvar la salud infantil, es la receta de carne asada bien grasosita.

Ahora resulta que están muy preocupados por no fomentar el body shaming. Pero díganme ustedes: ¿cómo evitamos el estigma cuando los niños serán pesados públicamente, medidos y luego etiquetados sin una estrategia real de atención? Vamos, que ni siquiera se han planteado cómo enfrentarán los efectos emocionales de estos procesos.

Querido Secretario, su “proyecto comunitario” se ve muy bonito en PowerPoint. Pero le falta lo más básico: gestión real, con acciones concretas, recursos humanos capacitados e infraestructura funcional. De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno… y al IMSS Bienestar.

Así que, si este programa pretende ser algo más que otro intento fallido, urge que nos digan cómo rayos van a gestionar el seguimiento de salud real en los niños. Porque por más bonito que se vea el mapa con recetas regionales, con eso no se cura la miopía ni se arreglan las caries.

Por cierto, un yogurt con 23 gramos de azúcar no cuenta como saludable.


Las opiniones aquí vertidas son el punto de vista personal del autor y no necesariamente representan la posición oficial de Hedosapiem, sus editores o colaboradores.

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