México en una tómbola

Tal vez sea por todos esos años de ver En Familia con Chabelo, pero todo indica que Morena está gobernando con rifas, sorteos y tómbolas, y a nadie parece inquietar la situación.

La 4T, probablemente inspirada en la Lotería Nacional, ha convertido las rifas en una forma de determinar cargos, nombramientos, candidaturas y otras designaciones. Una manera relativamente fácil de evitar cuestionamientos.

¿Será que el azar está tan arraigado en nuestra psicología que nos parece la forma más justa de obtener un resultado que, de otra manera, levantaría nuestras sospechas?

¿Es un recurso para callar voces que podrían señalar corrupción o, en el menor de los casos, acuerdos en lo oscurito?

¿Será que, de plano, es la única forma de ejercicio democrático a la que creemos aspirar, dados los tiempos y las circunstancias mexicanas?

Si la respuesta es a cualquiera de las anteriores preguntas, llegó «la hora del gane» para nuestros políticos, ya que en un sorteo se pueden manipular los resultados a conveniencia (eso ya lo sabías, no te hagas el sorprendido). Solo asegúrate de que sean más tus fichas las que participan en el proceso que las de tus contrincantes. Las leyes de la probabilidad harán el resto. Si todo falla, no aceptes el resultado y vuelve a empezar.

Si eres de los que consideran terriblemente equivocado, tramposo, desleal y, llanamente, ojete el usar una rifa para tomar decisiones trascendentales para el país, pues ¡lástima, Margarito! Déjame decirte que no estás en onda. ¡La tómbola es lo de hoy!

Imagínense: con este “democrático” método, nuestros políticos y funcionarios no solo podrán asignar candidaturas y decidir en qué escuela estudiarán nuestros hijos, sino también podrán repartir presupuestos públicos, establecer programas de gobierno o elegir proyectos de infraestructura. El cielo es el límite.

¡Abajo los méritos y las aptitudes, arriba la tómbola que nos da justicia!

Olvídense del hecho de que para eso los elegimos en un proceso electoral: precisamente para que se encarguen de tomar decisiones difíciles y respondan por ellas. Esta es la manera morenista de gobernar… ¡qué digo morenista, la manera patriota, sí señor!

Nada como dejar que la suerte defina aquellos temas que nos afectarán a todos y que determinarán el futuro de México. De esa manera, si todo sale mal, pues no podremos hacer responsable a nadie más que a la caprichosa diosa Fortuna.


El autor es Editor en Jefe de Hedosapiem.

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