Trump insiste en renombrar Nuevo México como Nueva América

El presidente promete mayores ingresos y viviendas más caras sin aportar evidencia. El nombre está en la Constitución estatal y cambiarlo exigiría la participación de sus habitantes.


Donald Trump volvió a pedir este lunes 19 de octubre que Nuevo México cambie su nombre por Nueva América. El presidente estadounidense presentó la propuesta como una vía para aumentar el valor de las viviendas, elevar los ingresos y reforzar el orgullo nacional. Sin embargo, carece de facultades para imponer por sí solo una modificación de ese alcance.

«¡No somos México, somos los Estados Unidos de América!», escribió en Truth Social.

También sugirió que el cambio podría corregir supuestas irregularidades electorales en el estado. Su publicación no incluyó pruebas de fraude ni estudios que expliquen cómo sustituir el nombre produciría los beneficios económicos anunciados.

El nombre está en la Constitución estatal

El principal obstáculo jurídico está en el artículo I de la Constitución de Nuevo México: ahí se establece expresamente cómo se llama el estado. Por lo tanto, modificar su denominación exigiría, como mínimo, reformar ese texto. Reuters ya señaló, cuando Trump promovió la idea en septiembre, que el Gobierno federal no tiene autoridad para cambiar el nombre de un estado.

El artículo XIX contempla un procedimiento en el que una propuesta de reforma recibe la aprobación de la mayoría de los integrantes de cada cámara legislativa estatal y después se somete al electorado. Como regla general, necesita la mayoría de los votos emitidos sobre la enmienda para incorporarse a la Constitución. Una orden presidencial no sustituye esas decisiones.

La guía electoral oficial de 2026 ofrece otra precisión: las cuatro enmiendas constitucionales que se votarán el 3 de noviembre abordan asuntos como las facultades de veto de la gobernadora, las elecciones escolares, los consejos universitarios y la remuneración de los legisladores. Ninguna propone cambiar el nombre del estado.


Una historia anterior a Estados Unidos

El argumento de Trump deja fuera una parte central de la historia regional. La denominación Nuevo México se utilizaba durante la colonización española, mucho antes de la independencia estadounidense de 1776 y de la mexicana de 1821. El Servicio de Parques Nacionales documenta su uso en la expedición de Juan de Oñate de 1598 y en una obra publicada en 1610.

Nuevo México ingresó a la Unión como el estado número 47 el 6 de enero de 1912, según los Archivos Nacionales. Su nombre conserva una historia que atraviesa distintos gobiernos y fronteras, además de siglos de relaciones entre comunidades indígenas, hispanas y mexicanas. Compartir parte de su denominación con México no altera su condición de estado estadounidense.


La respuesta desde Nuevo México

La propuesta ya había generado rechazo en septiembre, cuando Trump difundió mapas con la palabra México tachada y sustituida por América. Entonces, la gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham defendió la denominación y recordó que existía desde antes de la fundación de Estados Unidos.

Este lunes, el senador demócrata Ben Ray Luján respondió que el nombre reúne generaciones de historia, cultura y tradiciones. De acuerdo con la televisora local KVIA, el legislador sostuvo que los habitantes conservarán tanto su identidad como el nombre de su estado, incluso después de que Trump deje el cargo.

El nuevo pronunciamiento llega a quince días de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, en las que se renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado. La fecha coloca la discusión en plena campaña electoral.


Los alcances de la disputa

La insistencia se suma a otras decisiones presidenciales sobre nombres geográficos. En enero de 2025, Trump ordenó adoptar la denominación golfo de América en el ámbito federal estadounidense. El 27 de agosto de 2026 firmó otra orden para llamar lago América al lago Ontario y actualizar las referencias del Gobierno federal.

En términos políticos, la propuesta reúne una reivindicación nacionalista, promesas de prosperidad y acusaciones electorales. Su avance dependería de decisiones institucionales y respaldo dentro del propio estado. Por ahora, Nuevo México conserva su nombre y los beneficios económicos que Trump atribuye al cambio siguen sin demostrarse. ⑧

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