La gobernadora defiende el abastecimiento y cuestiona las movilizaciones. Los reclamos de personal y familiares mantienen abierta la discusión sobre la atención efectiva en los hospitales.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, calificó como “shows mediáticos” las protestas por falta de medicamentos e insumos en hospitales públicos, mientras trabajadores de salud mantienen sus reclamos y familiares de pacientes anuncian colectas para conseguir materiales. La respuesta del lunes 5 de octubre trasladó la discusión del funcionamiento hospitalario a la credibilidad de quienes denuncian las carencias.
“No me voy a distraer en shows mediáticos”, declaró la mandataria al ser cuestionada sobre las movilizaciones en Xalapa.
Sostuvo que revisa personalmente las farmacias hospitalarias y coordina acciones con IMSS-Bienestar para detectar faltantes, redistribuir excedentes y evitar caducidades.
Las protestas vienen de semanas atrás
El domingo 4 de octubre, médicos, enfermeras y otros trabajadores marcharon en Xalapa para exigir un suministro urgente y permanente de medicamentos, material de curación e insumos básicos. Participó personal del Centro de Alta Especialidad Doctor Rafael Lucio y del Hospital Regional Doctor Luis F. Nachón, según E-Consulta Veracruz.
La inconformidad tiene antecedentes. El 14 de septiembre, se reportó una marcha de al menos 500 trabajadores y se contabilizó siete protestas desde el 31 de agosto. Los participantes denunciaron suspensión de cirugías por falta de materiales y gastos que terminaban absorbiendo pacientes y empleados.
Estos antecedentes muestran que los reclamos no surgieron de un episodio aislado. Aunque no permiten determinar el nivel de abasto de toda la red estatal, sí documentan una inconformidad sostenida que requiere respuestas verificables por hospital.

Familias que buscan insumos por su cuenta
El mismo lunes, familiares de pacientes anunciaron colectas para reunir material quirúrgico y de curación. Cora de Jesús Rodríguez, vocera de padres de niños con cáncer, denunció faltantes en la Torre Pediátrica y el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz, entre ellos guantes, suturas, gasas y batas desechables. También señaló retrasos en intervenciones y cuestionó la calidad de algunos materiales.
La vocera acusó además al IMSS-Bienestar de reducir las listas de medicamentos para presentar mejores niveles de abastecimiento. Esa acusación requiere contrastarse con los catálogos y registros correspondientes; los reportes consultados no bastan para establecer que exista una manipulación del indicador. La denuncia sobre los insumos, por su parte, plantea una consecuencia concreta: familias que buscan conseguir fuera del hospital lo necesario para la atención.
Lo que responde el gobierno
Nahle aseguró que hay medicamentos y material para atención oncológica y afirmó haber visitado 28 de los 61 hospitales que pretende supervisar. También dijo que solicitará los productos faltantes. Su defensa del abasto convive, por tanto, con el reconocimiento de necesidades que aún deben atenderse.
No es el primer reconocimiento oficial. En un comunicado del 14 de septiembre, el gobierno estatal negó un desabasto generalizado, pero admitió faltantes puntuales de algunas claves y materiales de curación. Informó que el convenio con la Federación permite compras estatales directas, con posibilidad de reembolso.
IMSS-Bienestar reportó, en una tarjeta informativa, la entrega de 10 millones 578 mil 212 piezas de medicamentos e insumos en Veracruz y la apertura de mesas de diálogo. Aseguró que las unidades operan con normalidad. Sobre la marcha, sostuvo que no identificó representación institucional o sindical ni recibió un pliego petitorio formal.
La medida del abasto está en la atención
El volumen entregado demuestra actividad de suministro, pero por sí solo no permite saber si cada hospital recibió los productos necesarios ni si las recetas se surtieron completas. Las cifras agregadas y las denuncias individuales describen aspectos distintos del servicio: pueden existir entregas importantes y, al mismo tiempo, faltantes en determinadas unidades.
La propia propuesta de redistribuir excedentes apunta a un problema que merece seguimiento: la correspondencia entre inventarios y necesidades. Para evaluar la respuesta hacen falta datos por hospital sobre recetas incompletas, faltantes, procedimientos aplazados y fechas de solución.
Calificar las protestas como espectáculos introduce una disputa política, pero deja pendientes esas comprobaciones. La respuesta pública se podrá evaluar con resultados: que los tratamientos estén disponibles a tiempo y que las familias no tengan que organizar colectas para conseguir materiales básicos. ⑧


