La defensa cuestiona ahora las pruebas sobre la autoría, después de un juicio centrado en la salud mental de la acusada. El juez fijó una audiencia para el 2 de noviembre.
Lindsay Clancy volvió el 29 de septiembre al Tribunal Superior de Plymouth, en Massachusetts, sin conocer todavía si enfrentará un segundo juicio por la muerte de sus tres hijos. El juez William Sullivan dejó pendiente su decisión sobre la solicitud de absolución y convocó otra audiencia para el 2 de noviembre. Hasta ahora, no hay una fecha fijada para repetir el proceso.
El primer juicio terminó el 4 de septiembre sin veredicto porque el jurado no logró unanimidad. Esa falta de acuerdo dejó el caso abierto: Clancy no fue condenada ni absuelta.
La defensa cambia de estrategia
Durante el juicio, el debate se concentró en si Clancy podía ser considerada penalmente responsable. Su defensa sostuvo que atravesaba una psicosis posparto que le impedía comprender que sus actos eran incorrectos.
En la audiencia más reciente, su abogado Kevin Reddington añadió otro argumento: afirmó que la Fiscalía no había demostrado suficientemente que ella hubiera causado las muertes y cuestionó la investigación policial. El giro es significativo porque la autoría no había sido disputada durante el primer juicio.
La fiscal Shanan Buckingham rechazó ese planteamiento y sostuvo que el expediente contiene pruebas que vinculan a Clancy con los hechos. La petición de la defensa sigue bajo evaluación; no constituye una conclusión del tribunal.
Qué ocurrió y qué se discutió
Los hechos ocurrieron el 24 de enero de 2023 en Duxbury, una localidad cercana a Boston. Murieron Cora, de cinco años; Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses. Clancy sufrió lesiones que la dejaron paralizada tras intentar quitarse la vida.
La Fiscalía reconoce que tenía problemas de salud mental, pero sostiene que sabía lo que hacía y que las muertes fueron deliberadas. La defensa mantiene que su enfermedad anulaba su responsabilidad penal.
La diferencia entre ambas posiciones es central: reconocer un trastorno mental no resuelve, por sí solo, la cuestión que debe decidir el tribunal. En este caso, las partes discrepan sobre cómo afectaba ese trastorno a Clancy en el momento de los hechos.
Un jurado dividido
Según la cobertura del proceso, once integrantes del jurado favorecían un veredicto de no culpabilidad por enfermedad mental, mientras uno defendía la condena. Después de siete días de deliberaciones, el desacuerdo impidió cerrar el juicio.
La defensa pidió también una investigación limitada sobre el jurado que mantuvo la posición contraria. Esa solicitud deberá ser examinada por Sullivan; no significa que se haya acreditado una conducta indebida.
Qué puede pasar en noviembre
El juez pidió a los abogados que lleguen el 2 de noviembre preparados para discutir una posible fecha de nuevo juicio. También están pendientes solicitudes de la defensa para frenar la continuación del caso.
Si Clancy fuera condenada por asesinato en primer grado, enfrentaría prisión de por vida. Un veredicto de no culpabilidad por enfermedad mental abriría una vía de evaluación e internamiento psiquiátrico, sujeta a revisión judicial.
Por ahora, la próxima audiencia es un paso para resolver esas cuestiones, no el inicio de otro juicio ni una garantía de que habrá una decisión definitiva ese día. ⑧


