La propuesta exigiría renunciar a otra nacionalidad antes de registrarse como candidato a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Ya fue aprobada por los diputados, pero todavía no es ley.
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este sábado 26 de septiembre, durante un acto en Hermosillo, Sonora, su propuesta para impedir que una persona con doble nacionalidad ocupe la Presidencia de México.
“Ningún presidente puede tener dos banderas. Solamente la bandera de México”, afirmó al presentar la medida como una garantía de lealtad al país.
La reforma ya superó la Cámara de Diputados y ahora debe discutirse en el Senado. El debate enfrenta dos preguntas distintas: si es legítimo exigir una sola nacionalidad a quienes encabezan el Poder Ejecutivo y si obligar a renunciar a otra ciudadanía antes de competir en una elección restringe de manera desproporcionada los derechos políticos de mexicanos con vínculos en el extranjero.
¿Qué cambiaría la reforma?
La propuesta no elimina la doble nacionalidad para la población en general. El nuevo requisito se dirigiría a quienes aspiren a la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno capitalina: si poseen otra nacionalidad, tendrían que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos. La restricción comenzaría a aplicarse en 2028, por lo que no alcanzaría a las elecciones de 2027.
Sheinbaum insistió en esa distinción durante su visita a Sonora. “Las personas pueden tener doble, triple nacionalidad”, dijo, pero sostuvo que quien quiera ser presidente o gobernador “solo puede ser mexicano”. Vinculó el requisito con la soberanía y afirmó que ninguna potencia extranjera debe determinar el destino de México.
El desacuerdo está en el momento de la renuncia
La Cámara de Diputados aprobó la reforma en lo general con 344 votos a favor, frente a 116 en contra y una abstención, y posteriormente avaló el dictamen en su totalidad. Morena, el Partido Verde y el PT respaldaron la propuesta; PAN, PRI y Movimiento Ciudadano se opusieron.
Las críticas se concentran en exigir la renuncia antes del registro de la candidatura, cuando la persona todavía no sabe si ganará. Legisladores opositores han advertido, además, que la renuncia a una nacionalidad extranjera depende de las leyes y los trámites del otro país. Durante el debate se planteó una alternativa: exigirla a la persona electa antes de asumir el cargo. La mayoría en Diputados mantuvo el texto original.
La diferencia tiene consecuencias concretas. El requisito anticipado podría dejar fuera de la contienda a quien no consiga completar a tiempo un trámite ante otro Estado. A la vez, permitir competir sin renunciar abriría la posibilidad de que una persona electa no pueda cumplir la condición antes de tomar posesión. Ese problema de aplicación merece una respuesta más precisa que la consigna de las “dos banderas”.
Lo que falta para que entre en vigor
El Senado aún debe votar la minuta y reunir la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución. Si la aprueba, la reforma tendrá que pasar por los congresos estatales. El respaldo de los aliados de Morena en la Cámara alta será decisivo para su futuro.
Por ahora, tener doble nacionalidad no queda prohibido por esta propuesta, y el nuevo requisito para aspirantes a cargos ejecutivos no está vigente. La discusión pendiente es cómo proteger la independencia de quienes gobiernan sin imponer una barrera innecesaria a los derechos de quienes también pertenecen legalmente a otro país. ⑧


