La presidenta mantiene niveles de aprobación envidiables para cualquier mandatario latinoamericano, pero los indicadores muestran una tendencia clara: la popularidad cae, la desaprobación crece y los mexicanos expresan cada vez más preocupación por la corrupción, la inseguridad y la crisis política que sacude a Morena.
Durante gran parte de su primer año y medio en la Presidencia, Claudia Sheinbaum parecía políticamente intocable. Sus niveles de aprobación superaban con frecuencia el 75% y algunas mediciones incluso la colocaban cerca del 80%, convirtiéndola en una de las mandatarias más populares del mundo democrático.
Sin embargo, las encuestas más recientes muestran un cambio de tendencia que comienza a encender alertas dentro de Morena.
El seguimiento de aprobación presidencial elaborado por AtlasIntel, Buendía y Márquez, Enkoll (para El País – W Radio) y El Financiero, algunos de los principales estudios demoscópicos del país, confirma que la presidenta mantiene una evaluación positiva mayoritaria. No obstante, también identifica un crecimiento sostenido de las opiniones negativas y una creciente insatisfacción ciudadana en temas como corrupción, crimen organizado y desempeño económico.
Sheinbaum sigue siendo popular, pero la pregunta es cuánto tiempo podrá sostener esos niveles de respaldo si la tendencia actual continúa.
La caída más pronunciada de su administración
La señal más clara apareció en la encuesta de Enkoll para El País y W Radio publicada a finales de mayo.
El estudio registró una caída de siete puntos en la aprobación presidencial, que pasó de 75% a 68%. Se trata del descenso más fuerte observado desde el inicio de su gobierno y coincide con dos de las crisis políticas más delicadas que ha enfrentado su administración: las acusaciones de narcotráfico contra funcionarios de Morena en Sinaloa y la controversia por la participación de agentes estadounidenses en un operativo realizado en Chihuahua.
Más revelador aún es el crecimiento de la desaprobación. Mientras durante buena parte de 2025 los negativos se mantenían por debajo del 20%, diversas mediciones recientes muestran un aumento constante del rechazo al gobierno federal. Algunas encuestas nacionales ubican la desaprobación ya por encima del 30%, mientras que estudios internacionales como AtlasIntel registraron en abril un nivel de rechazo cercano al 43%, el más alto desde el inicio del sexenio.
Seguridad y corrupción: los dos grandes lastres
Datos recopilados por AS/COA muestran un patrón consistente entre prácticamente todas las casas encuestadoras: los mexicanos evalúan favorablemente los programas sociales y el manejo político de la Presidencia, pero muestran una creciente insatisfacción en materia de seguridad y combate a la corrupción.
Ese deterioro coincide con una sucesión de acontecimientos que han dominado la agenda nacional durante los últimos meses.
La imputación en Estados Unidos de funcionarios ligados a Morena por presuntos vínculos con el narcotráfico colocó nuevamente el tema de la corrupción política en el centro del debate público. Según la encuesta de Enkoll, 62% de los mexicanos considera creíbles las acusaciones presentadas por autoridades estadounidenses.
Paralelamente, la percepción de inseguridad continúa siendo uno de los principales problemas del país. Aunque el gobierno presume reducciones en algunos indicadores delictivos, la violencia asociada al crimen organizado sigue ocupando un lugar central en las preocupaciones ciudadanas.
El efecto Estados Unidos ya no impulsa a Sheinbaum como antes
Durante buena parte de 2025, la confrontación con Donald Trump generó un efecto político favorable para la presidenta.
Varias encuestas registraron un fenómeno de cierre de filas alrededor de la figura presidencial cada vez que Washington amenazaba con aranceles o endurecía su discurso contra México. Ese contexto ayudó a explicar por qué la aprobación de Sheinbaum alcanzó niveles cercanos al 80%. Pero el escenario comenzó a cambiar durante 2026.
La discusión dejó de centrarse exclusivamente en la soberanía nacional y pasó a involucrar acusaciones directas contra gobernadores, funcionarios y figuras cercanas a Morena. El resultado es que el conflicto ya no se percibe únicamente como una disputa diplomática entre gobiernos, sino también como una discusión sobre corrupción, impunidad y crimen organizado dentro de México.
Ese cambio de narrativa parece estar teniendo efectos en la opinión pública.
Morena conserva ventaja, pero pierde margen
Pese al desgaste, las cifras siguen colocando a Sheinbaum en una posición privilegiada frente a la oposición. Una aprobación cercana al 68% continúa siendo extraordinariamente alta en comparación con la mayoría de los líderes latinoamericanos y superior a la que registraban varios de sus antecesores en momentos equivalentes de sus gobiernos.
Sin embargo, la tendencia preocupa más que el número absoluto. Hace apenas un año las encuestas mostraban una presidenta en ascenso, con niveles récord de aprobación y una oposición fragmentada. Hoy las mediciones reflejan un escenario distinto: aprobación en descenso, desaprobación en aumento, mayor preocupación por la corrupción y una discusión pública cada vez más centrada en los vínculos entre política y crimen organizado.
El capital político de Sheinbaum sigue siendo enorme. Pero por primera vez desde que asumió la Presidencia, las encuestas sugieren que la tendencia comienza a jugar en su contra.
Y en política, muchas veces el problema no es el nivel de aprobación que tiene un gobernante, sino la dirección en la que se mueve. ⑧


