Más de la mitad de los trabajadores mexicanos continúa sin prestaciones ni seguridad social, pese al crecimiento de la fuerza laboral durante el primer trimestre de 2026.
México arrancó 2026 con más personas trabajando, pero no necesariamente con mejores condiciones laborales. El país sumó 622 mil personas a su fuerza laboral durante el primer trimestre del año, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI. Sin embargo, el crecimiento volvió a concentrarse en la economía informal, donde actualmente trabajan 32.6 millones de mexicanos.
La tasa de informalidad laboral alcanzó 54.8%, medio punto porcentual más que en el mismo periodo de 2025. En términos prácticos, significa que más de la mitad de las personas ocupadas en México trabaja sin acceso pleno a seguridad social, prestaciones, ahorro para el retiro o protección laboral formal.
El dato revela una paradoja persistente en la economía mexicana: el empleo crece, pero gran parte de ese crecimiento ocurre fuera del sistema formal.
Durante el trimestre enero-marzo de 2026, la Población Económicamente Activa (PEA) llegó a 61.1 millones de personas. De ellas, 59.6 millones estuvieron ocupadas, es decir, 552 mil más que un año antes. Los sectores que registraron mayores incrementos fueron servicios, comercio, manufactura y gobierno.
Sin embargo, el aumento del empleo informal fue incluso mayor: 583 mil personas adicionales ingresaron a esta modalidad laboral respecto al mismo trimestre de 2025.
El país de los micronegocios
Los datos del INEGI muestran que buena parte del crecimiento laboral se concentra en micronegocios y trabajo por cuenta propia. Casi la mitad de las personas ocupadas en actividades no agropecuarias trabaja en pequeños negocios de baja escala.
El fenómeno refleja una economía que sigue generando ocupación, pero no necesariamente empleos formales y bien remunerados. Muchos trabajadores encuentran ingresos en actividades independientes, comercio informal o pequeños establecimientos que operan fuera del sistema de seguridad social.
Además, la llamada “tasa de condiciones críticas de ocupación” subió a 38.8%. Este indicador mide a personas que trabajan jornadas extensas con bajos ingresos o que no logran completar suficientes horas laborales.
En paralelo, 47% de la población ocupada gana hasta un salario mínimo, una señal de la fragilidad salarial que continúa afectando al mercado laboral mexicano.
El sur del país concentra la mayor informalidad
La informalidad laboral mantiene también una fuerte desigualdad regional. Oaxaca, Guerrero y Chiapas continúan encabezando los niveles más altos de empleo informal en el país, mientras entidades del norte como Coahuila, Chihuahua y Nuevo León registran las tasas más bajas.
La diferencia refleja dos economías laborales distintas: una vinculada a industrias manufactureras, exportación e inversión privada, y otra sostenida principalmente por autoempleo, pequeños comercios y actividades de subsistencia.

Más empleo, pero sin estabilidad
Aunque la tasa oficial de desempleo permanece relativamente baja —2.6% durante el primer trimestre de 2026— los datos muestran que el principal desafío ya no es únicamente conseguir trabajo, sino acceder a uno con estabilidad y protección social.
Especialistas laborales han advertido que la informalidad limita la productividad del país, reduce la recaudación fiscal y mantiene a millones de trabajadores en condiciones vulnerables frente a enfermedades, despidos o crisis económicas.
El panorama deja una pregunta abierta para el gobierno y el sector privado: si México está creando suficientes empleos formales para sostener el crecimiento económico de largo plazo, o si el país continúa expandiendo una economía donde millones trabajan, pero siguen fuera de la red de protección laboral. ⑧


