EU analiza acusar a Raúl Castro por derribo de avionetas en 1996

A casi tres décadas del incidente que dejó cuatro muertos, autoridades estadounidenses evalúan presentar cargos contra el exmandatario cubano en medio de una nueva escalada de presión sobre La Habana.


Treinta años después de uno de los episodios más explosivos en la relación entre Cuba y Estados Unidos, Washington vuelve a mirar hacia La Habana con una pregunta que parecía enterrada por la historia: ¿puede un exjefe de Estado ser acusado penalmente por el derribo de aeronaves civiles ocurrido en 1996?

Diversos medios estadounidenses reportaron este jueves que el Departamento de Justicia de Estados Unidos analiza presentar una acusación formal contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de dos avionetas pertenecientes a la organización “Brothers to the Rescue” —Hermanos al Rescate—, ocurrido el 24 de febrero de 1996 en el estrecho de Florida.

El caso, que durante décadas permaneció como una herida abierta para el exilio cubano en Miami, vuelve ahora al centro del debate político en plena ofensiva de la administración de Donald Trump contra el gobierno cubano.

Según Reuters, la posible acusación aún debe ser aprobada por un gran jurado federal, pero funcionarios estadounidenses describieron el proceso como “inminente”.


El derribo que cambió la relación entre Cuba y Estados Unidos

El incidente ocurrió cuando dos aeronaves civiles Cessna 337 de la organización Hermanos al Rescate fueron destruidas por cazas MiG de la Fuerza Aérea Cubana. Cuatro activistas murieron en el ataque. Washington sostuvo desde entonces que las avionetas se encontraban en espacio aéreo internacional. Cuba afirmó que habían violado su soberanía aérea.

La organización Hermanos al Rescate había surgido en Miami a principios de los años noventa con el objetivo de localizar y auxiliar a balseros cubanos que intentaban cruzar el mar hacia Estados Unidos. Con el tiempo, el grupo también comenzó a realizar vuelos de protesta política sobre Cuba y lanzó propaganda anticastrista sobre La Habana, algo que el gobierno cubano calificó como provocaciones ilegales.

El derribo provocó una condena internacional y derivó en la Resolución 1067 del Consejo de Seguridad de la ONU, que criticó el uso de armas contra aeronaves civiles.


El nombre de Raúl Castro vuelve al expediente

Aunque el líder visible del gobierno cubano en aquel momento era Fidel Castro, distintas investigaciones históricas y documentos divulgados posteriormente han señalado que Raúl Castro —entonces ministro de Defensa— habría participado en la planificación militar de la operación.

El Miami Herald reportó este año que existen grabaciones históricas y testimonios que supuestamente vinculan directamente a Raúl Castro con la decisión de derribar las aeronaves.

La presión política para reactivar el caso había crecido en Florida durante los últimos meses. Legisladores republicanos y organizaciones del exilio cubano solicitaron formalmente a la administración Trump reabrir investigaciones y explorar posibles cargos criminales.

Incluso el senador republicano Rick Scott declaró recientemente que esperaba ver a Raúl Castro procesado en tribunales estadounidenses.


Un movimiento político en plena escalada contra Cuba

La posible acusación llega en un momento especialmente delicado para la isla.

La administración Trump ha endurecido drásticamente su política hacia Cuba en 2026, incluyendo sanciones energéticas, presión diplomática y restricciones económicas que han agravado la crisis interna cubana.

Paradójicamente, la noticia también surge el mismo día en que el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo reuniones en La Habana con funcionarios cubanos, en lo que diversos medios describieron como contactos discretos para explorar posibles negociaciones bilaterales.

Para analistas políticos, la eventual acusación contra Raúl Castro tendría un enorme peso simbólico más allá de sus posibilidades reales de ejecución judicial. El exmandatario cubano tiene actualmente 94 años y permanece en Cuba, fuera del alcance directo de autoridades estadounidenses.

Sin embargo, el movimiento podría redefinir el tono de la relación bilateral y convertirse en uno de los actos judiciales más agresivos emprendidos por Washington contra un miembro histórico de la revolución cubana.


Un caso que nunca desapareció del todo

En Miami, el derribo de las avionetas continúa siendo considerado uno de los momentos más traumáticos para la comunidad del exilio cubano. Familiares de las víctimas llevan años exigiendo justicia y responsabilizando directamente a la cúpula militar cubana.

La discusión sobre posibles cargos también revive viejos debates sobre soberanía, terrorismo de Estado, jurisdicción internacional y el papel que jugaron las tensiones políticas posteriores a la Guerra Fría en América Latina.

Tres décadas después, el episodio vuelve a demostrar que, en la relación entre Washington y La Habana, el pasado rara vez permanece enterrado.

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