El diario estadounidense reveló comunicación entre hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y autoridades de EE.UU., mientras el nombre de Rubén Rocha Moya aparece dentro de una investigación más amplia sobre presuntas redes de protección política.
La pieza más explosiva del nuevo reportaje de Los Angeles Times no es solamente la mención de Rubén Rocha Moya. Es la revelación de que Iván Archivaldo Guzmán Salazar y su hermano menor, hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán habrían mantenido contacto con autoridades estadounidenses para explorar una posible entrega negociada.
De acuerdo con el diario estadounidense, dos fuentes familiarizadas con las investigaciones afirmaron que las conversaciones con el gobierno de Estados Unidos tendrían alrededor de un año desarrollándose y que los hermanos estarían esperando observar primero cómo evolucionan los procesos judiciales de otros integrantes de la familia antes de tomar una decisión definitiva.
Si Washington logra concretar acuerdos de cooperación con integrantes del círculo más cercano de “Los Chapitos”, Estados Unidos podría acceder a información directa sobre operaciones del Cártel de Sinaloa, estructuras financieras, redes de protección política y posibles vínculos con funcionarios mexicanos.
El reportaje de Los Angeles Times coloca al gobernador con licencia de Sinaloa dentro de una investigación más amplia que, según el medio, evolucionó del combate tradicional contra el narcotráfico hacia el análisis de presuntas estructuras de protección política vinculadas al Cártel de Sinaloa.
Durante años, las investigaciones estadounidenses se concentraron principalmente en capos, operadores logísticos y rutas de tráfico de drogas. Ahora, el foco parece desplazarse hacia las posibles relaciones entre organizaciones criminales y actores políticos mexicanos, lo que convierte el caso Rocha Moya en algo mucho más delicado que una disputa doméstica entre oficialismo y oposición. Lo transforma en un problema diplomático e internacional.
La posible negociación de los hijos de “El Chapo” no aparece aislada. En los últimos meses, múltiples operadores ligados a “Los Chapitos” comenzaron a colaborar o negociar con autoridades estadounidenses.
Uno de los antecedentes más importantes es el de Ovidio Guzmán López, quien previamente aceptó cooperar con fiscales estadounidenses como parte de su proceso judicial.
A eso se suma el reportaje publicado por Aristegui Noticias sobre el piloto presuntamente vinculado al traslado de Joaquín Guzmán López e Ismael “El Mayo” Zambada hacia territorio estadounidense, quien habría alcanzado también un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos.
En el sistema judicial estadounidense, este tipo de acuerdos suele utilizarse para construir investigaciones más amplias y escalar responsabilidades hacia niveles superiores. Por eso el escenario comienza a preocupar dentro de Morena.
Si las autoridades estadounidenses obtienen cooperación directa de integrantes del núcleo operativo de “Los Chapitos”, las investigaciones podrían avanzar más allá del narcotráfico y alcanzar presuntas redes de financiamiento político, protección institucional y relaciones con actores del poder mexicano.
Morena construyó gran parte de su legitimidad política alrededor de la narrativa de ruptura con los pactos de corrupción y complicidad que marcaron a gobiernos anteriores.
Pero la narrativa que ahora comienza a instalarse en medios internacionales es distinta: la posibilidad de que estructuras políticas mexicanas hayan coexistido o colaborado con organizaciones criminales mientras el Cártel de Sinaloa expandía su operación internacional.
Sinaloa: violencia y presión internacional
Mientras las investigaciones avanzan en Estados Unidos, Sinaloa continúa atrapado en una crisis de violencia marcada por la fractura interna del cártel.
Diversos reportes periodísticos documentaron en los últimos meses un incremento sostenido de homicidios, desapariciones y ataques armados en medio de la guerra entre facciones criminales.
Y en medio de esa violencia, la revelación de posibles negociaciones entre los hijos de “El Chapo” y Washington abre una nueva etapa en la relación entre México y Estados Unidos.
Una etapa donde las investigaciones ya no parecen enfocarse solamente en perseguir cárteles. Sino también en entender quiénes pudieron ayudarlos a operar. ⑧


