Tras el rechazo de la reforma electoral en el Congreso, la tensión política escaló a las calles: en Oaxaca aparecieron mantas con los rostros de diputados federales señalados como “traidores a la patria”, lo que algunos legisladores califican como un acto de intimidación política.
La derrota de la reforma electoral impulsada por el gobierno federal no terminó en el pleno de la Cámara de Diputados. Horas después de la votación que frenó el proyecto, la confrontación política comenzó a trasladarse a las calles.
En distintos puntos de la ciudad de Oaxaca aparecieron mantas con fotografías y nombres de diputados federales que votaron en contra o se abstuvieron en la discusión de la reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum. Las lonas los señalan públicamente como “traidores a la patria” y aseguran que “no votaron contra la reforma electoral, votaron contra el pueblo”.
Las imágenes fueron colocadas en vialidades y puentes peatonales, lo que permitió que cientos de ciudadanos las observaran desde las primeras horas del día. Las mantas muestran los rostros de legisladores oaxaqueños de los partidos del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), dos fuerzas que, en teoría, forman parte de la coalición política que gobierna a nivel federal.
Entre los legisladores exhibidos aparecen los diputados Alejandro Avilés Álvarez y Raúl Bolaños Cacho Cué, del PVEM, así como Margarita García García, Maribel Martínez, Aracely Cruz y Alejandro López Sánchez, del PT.
Denuncian intimidación política
La reacción de algunos de los diputados no se hizo esperar. La legisladora Aracely Cruz calificó la aparición de las mantas como un acto de intimidación política y denunció que este tipo de acciones recuerdan a las llamadas “narcomantas”, utilizadas históricamente por grupos criminales para enviar mensajes públicos de amenaza.
Cruz también señaló públicamente al gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, como posible responsable político del ambiente de presión contra los legisladores que no respaldaron la reforma. Hasta el momento, el gobierno estatal no ha emitido una postura oficial sobre la colocación de las lonas.
El señalamiento no es menor: el rechazo a la reforma electoral evidenció fracturas dentro del bloque oficialista y marcó la primera gran derrota legislativa de la presidencia de Sheinbaum.
La reforma que dividió a la alianza oficialista
La iniciativa buscaba modificar varios aspectos del sistema electoral mexicano, entre ellos el financiamiento público a partidos, la integración del Congreso y el gasto del sistema electoral.
Sin embargo, al tratarse de una reforma constitucional, necesitaba una mayoría calificada que Morena no logró reunir. Parte de sus aliados legislativos —principalmente el PT y el PVEM— votaron en contra al considerar que los cambios podían afectar su representación política y su supervivencia electoral.
El resultado fue un revés político inesperado para el oficialismo, que esperaba consolidar una de las reformas centrales de su agenda legislativa.
Polarización política fuera del Congreso
La aparición de las mantas en Oaxaca refleja el clima de polarización que se generó tras la votación. Analistas advierten que el traslado del conflicto político a la esfera pública —con señalamientos directos contra legisladores— puede profundizar la confrontación entre fuerzas políticas y alimentar la presión sobre representantes electos.
Mientras tanto, el gobierno federal ha adelantado que buscará impulsar un “Plan B” para avanzar en algunos de los objetivos de la reforma electoral mediante cambios legales que no requieran mayoría constitucional.
El episodio de Oaxaca, sin embargo, deja al descubierto un fenómeno que comienza a volverse frecuente en la política mexicana: la disputa legislativa ya no solo se libra en el Congreso, sino también en el espacio público, donde la presión política se mezcla con campañas de señalamiento directo contra representantes electos. ⑧


