Mensajes internos revelados en una demanda antimonopolio en Estados Unidos muestran a ejecutivos de Live Nation presumir cómo inflan cargos adicionales en conciertos mientras se burlan de los fans que pagan por ellos.
Una serie de mensajes internos entre directivos de la empresa matriz de Ticketmaster ha desatado una nueva polémica en la industria global del entretenimiento en vivo. Los chats, revelados como parte de una demanda antimonopolio en Estados Unidos, muestran a ejecutivos de Live Nation burlándose abiertamente de los fans mientras discutían cómo inflar cargos adicionales en conciertos.
En uno de los mensajes citados en documentos judiciales, un ejecutivo escribió: “Esta gente es tan estúpida. Casi me siento mal de aprovecharme de ellos”. Otro respondió con sarcasmo celebrando los precios de servicios premium, afirmando: “Les robamos todo, nene. Así es como lo hacemos”.
Las conversaciones corresponden a chats internos entre Ben Baker y Jeff Weinhold, ejecutivos vinculados a la operación de recintos y boletaje de Live Nation en Estados Unidos. Los mensajes habrían sido enviados entre 2021 y 2023 a través de la plataforma Slack y fueron incluidos como evidencia dentro de un proceso judicial que investiga posibles prácticas monopólicas de la empresa.
De acuerdo con los documentos presentados en el juicio, los ejecutivos discutían cómo aumentar los ingresos mediante cargos secundarios —como estacionamiento VIP, acceso a clubes exclusivos o paquetes premium— incluso cuando los precios de los boletos ya eran elevados.
Uno de los ejemplos mencionados en la documentación judicial describe estacionamientos VIP con precios que podían alcanzar hasta 250 dólares, así como servicios adicionales diseñados para aumentar el gasto total de los asistentes a conciertos.
Para millones de fans, estos cargos adicionales —frecuentemente denominados “service fees”, “facility charges” o “premium access”— se han convertido en uno de los aspectos más criticados del negocio de conciertos en las últimas décadas.
El problema es que, en muchos casos, estos costos aparecen únicamente en las etapas finales del proceso de compra, elevando significativamente el precio final del boleto.
El trasfondo: el juicio que amenaza al imperio de Ticketmaster
Las conversaciones internas salieron a la luz en medio de uno de los mayores procesos antimonopolio que ha enfrentado la industria del entretenimiento en vivo.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, junto con más de 30 estados, acusa a Live Nation y a su subsidiaria Ticketmaster de dominar ilegalmente el mercado de conciertos y boletaje.
Según los fiscales, la empresa habría utilizado su posición dominante para bloquear la competencia y mantener precios elevados para los consumidores. Parte del argumento del gobierno se centra en la estructura vertical de la compañía: Live Nation no solo vende boletos, sino que también promueve conciertos y opera numerosos recintos.
Esa integración, argumentan las autoridades, le permite ejercer una enorme influencia sobre artistas, promotores y espacios para espectáculos.
Para los críticos de la empresa, el resultado ha sido un sistema donde los fans terminan pagando precios cada vez más altos para asistir a conciertos, mientras los cargos adicionales aumentan año tras año.
Un acuerdo polémico
En días recientes, Live Nation alcanzó un acuerdo preliminar con el gobierno estadounidense para intentar resolver parte del caso.
El pacto contempla cambios en ciertas prácticas de la compañía, incluyendo límites a algunos cargos por servicio y la apertura de ciertos recintos a plataformas competidoras de boletaje.
Sin embargo, el acuerdo ha sido recibido con escepticismo por varios fiscales estatales y expertos en competencia económica, quienes consideran que las medidas podrían ser insuficientes para modificar la estructura del mercado.
Algunos estados han decidido continuar con el litigio, argumentando que el dominio de la empresa sobre la industria sigue siendo demasiado grande.
Un problema que persigue a la industria
Las críticas a Ticketmaster no son nuevas. Desde hace años, artistas, fans y legisladores han denunciado el impacto de los cargos adicionales y la falta de competencia en el mercado de boletos.
La controversia se intensificó en años recientes durante ventas masivas de boletos para giras de artistas de alto perfil, cuando miles de fans denunciaron precios inflados, fallas técnicas en las plataformas y tarifas adicionales poco transparentes. ⑧


