La iniciativa electoral impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum logró avanzar en comisiones de la Cámara de Diputados, pero lo hizo sin el respaldo de sus aliados tradicionales. PT, PVEM y toda la oposición votaron en contra, dejando a Morena prácticamente en solitario antes del debate en el pleno.
La reforma electoral impulsada por el gobierno federal superó su primera prueba legislativa este martes 10 de marzo en la Cámara de Diputados. Las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Reforma Político-Electoral aprobaron el dictamen con 45 votos a favor y 39 en contra, enviándolo al pleno para su discusión final.
Sin embargo, el resultado reveló una fractura política significativa: Morena fue el único partido que votó a favor. Sus aliados habituales —el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— se sumaron a la oposición para rechazar la propuesta.
La votación dejó una imagen poco común en el Congreso mexicano reciente: el bloque oficialista dividido y Morena defendiendo en solitario una de las reformas centrales del nuevo gobierno.
Aunque el dictamen pudo avanzar en comisiones gracias a la mayoría simple de Morena, la situación cambia radicalmente cuando la iniciativa llegue al pleno.

Al tratarse de una reforma constitucional, el proyecto necesita una mayoría calificada de dos terceras partes de los legisladores, algo prácticamente imposible si PT, PVEM y todos los partidos de oposición mantienen su rechazo.
Esto ha llevado a analistas y medios a considerar que la iniciativa podría enfrentar su primera derrota legislativa importante en el actual sexenio.
El episodio también expone tensiones dentro de la coalición gobernante que llevó a Morena al poder en las elecciones de 2024.
Qué propone la reforma electoral
La iniciativa enviada por el Ejecutivo plantea varios cambios estructurales al sistema electoral mexicano, con el argumento de reducir costos y simplificar procesos. Entre las principales propuestas destacan:
- Reducción del Senado de 128 a 96 integrantes.
- Cambios al sistema de representación proporcional.
- Recorte de hasta 25% en el gasto electoral.
- Ajustes en el financiamiento a partidos políticos.
El gobierno sostiene que estas medidas buscan hacer más eficiente el sistema electoral y disminuir el costo de las elecciones. Sin embargo, críticos de la reforma argumentan que algunos cambios podrían alterar el equilibrio del sistema político y favorecer al partido en el poder.

El rechazo de PT y PVEM no solo pone en riesgo la reforma; también revela tensiones dentro de la coalición “Sigamos Haciendo Historia”, que ha sido la base del poder legislativo del oficialismo desde 2024.
De acuerdo con reportes periodísticos, el desacuerdo con la iniciativa ha generado acusaciones internas, campañas de presión política y un clima de desconfianza entre aliados.
Aunque la alianza electoral sigue vigente rumbo a las elecciones legislativas de 2027, el episodio muestra que el consenso dentro del bloque gobernante ya no es automático.
La reforma será discutida en el pleno de la Cámara de Diputados en las próximas horas.
Si las posiciones se mantienen, el proyecto podría convertirse en el primer gran revés legislativo del gobierno federal en materia política. Pero incluso si fracasa, el debate ya dejó una señal clara: las reglas del sistema electoral mexicano vuelven a estar en el centro de la disputa política. ⑧


