De origen humilde en Michoacán a líder de uno de los cárteles más poderosos y violentos del país: el perfil de Nemesio Oseguera Cervantes y la expansión territorial del CJNG en México.
La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, durante un operativo federal en Tapalpa, Jalisco, no solo marcó un momento histórico en la lucha contra el crimen organizado en México —también pone en foco el perfil de un capo que, desde orígenes modestos, construyó una de las organizaciones criminales más extensas y violentas del país.
De agricultor a líder del narcotráfico
Nemesio Oseguera Cervantes nació el 17 de julio de 1966 en la comunidad rural de Culotitlán, en el municipio de Aguililla, Michoacán. Proveniente de una familia humilde dedicada, en sus orígenes, a trabajos agrícolas, Oseguera tuvo una infancia y juventud marcada por la marginalidad social.
Durante la década de 1980 viajó a Estados Unidos, donde fue arrestado por delitos relacionados con el tráfico de drogas y deportado a México. Esta experiencia fue la antesala de su incursión definitiva en el mundo del crimen organizado tras su retorno al país.
Nacimiento de un cártel y ascenso meteórico
Después de su regreso, Oseguera se vinculó al entonces Cártel del Milenio, una organización que operaba en occidente del país. Tras la caída de varios de sus líderes, el grupo se fragmentó y dio origen al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), con Oseguera como uno de sus principales operadores.
Bajo su mando, el CJNG evolucionó rápidamente de una banda regional a una de las estructuras criminales más poderosas de México. Su crecimiento fue meteórico:
- Aprovechó la fragmentación de otros cárteles para expandir su presencia territorial.
- Consolidó rutas de tráfico de drogas hacia Estados Unidos, principalmente metanfetaminas y fentanilo.
- Diversificó actividades ilícitas, incluyendo extorsión, secuestro, robo de combustible y tráfico de armas.
La violencia extrema y las campañas públicas de exhibición —como enfrentamientos abiertos con fuerzas de seguridad o mensajes en redes y videos— se convirtieron en parte de la estrategia de dominación del grupo, generando miedo, pero también notoriedad.
Expansión territorial del CJNG
Bajo el mando de “El Mencho”, el CJNG consolidó una presencia operativa en al menos 27 de los 32 estados de México, según organizaciones especializadas en análisis de conflicto.
Algunas de las principales regiones donde el cártel extendió su influencia incluyen:
- Jalisco (bastión original)
- Michoacán
- Guanajuato
- Colima
- Guerrero
- Veracruz
- Estado de México
- Ciudad de México
- Nuevo León
- Yucatán
- Otras entidades del centro, norte y sureste del país
Esta expansión territorial convirtió al CJNG en rival directo de otros grandes cárteles tradicionales como el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Noreste y grupos regionales como La Unión Tepito y La Nueva Familia Michoacana.
Una amenaza global
Además de su presencia nacional, el CJNG —bajo la dirección de Oseguera— diversificó sus operaciones hacia el tráfico de drogas con escala internacional, incluyendo rutas hacia Estados Unidos, Canadá y otros mercados globales, aprovechando puertos estratégicos como el de Manzanillo en Colima.
El gobierno estadounidense colocó a “El Mencho” en la lista de los más buscados, ofreciendo recompensas de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, lo que refleja el impacto del capo en el narcotráfico internacional.
Violencia y reputación
El CJNG fue conocido por una serie de tácticas violentas y abiertas confrontaciones con fuerzas de seguridad y con grupos rivales. Su crecimiento se acompañó de un incremento en homicidios, bloqueos de carreteras, atentados con explosivos y uso de equipamiento bélico sofisticado.
Esta reputación de violencia y capacidad operativa lo posicionó no solo como una amenaza a la seguridad interna mexicana, sino también como un actor de preocupación para agencias internacionales de combate al narcotráfico.
Una historia de poder y colapso
La trayectoria de “El Mencho” es una historia de ascenso desde la marginalidad al control de un imperio criminal que llegó a tener influencia transnacional. Su muerte en el operativo federal del 22 de febrero de 2026 constituye un punto de inflexión en la historia del crimen organizado en México, aunque no necesariamente el fin de la estructura que dirigió.
Analistas advierten que la desaparición de un líder no siempre implica la desarticulación inmediata de una organización compleja como el CJNG —puede, en cambio, provocar reacomodos internos y disputas por el control territorial. ⑧


