Menos de 24 horas después de ganar el Super Bowl LX, los Seattle Seahawks celebraron su campeonato con el tradicional desfile en Disneyland, una ceremonia simbólica que combina deporte, espectáculo y una tradición vigente desde 1987.
Menos de 24 horas después de conquistar el Super Bowl LX, Kenneth Walker III y Sam Darnold cambiaron el emparrillado por el lugar más feliz del mundo. Los jugadores de los Seattle Seahawks encabezaron este lunes el tradicional desfile de la victoria en Disneyland Resort, en el sur de California.
El festejo arrancó en Main Street, U.S.A., donde los visitantes del parque recibieron a los campeones entre aplausos, cámaras y confeti. Acompañados por Mickey Mouse y sus amigos —vestidos con el atuendo especial del 70 aniversario del parque—, Walker y Darnold recorrieron Disneyland en una vistosa “victory cavalcade” que ya es parte del ritual post-Super Bowl.

Cuando se les preguntó qué harían después de ganar el campeonato, ambos respondieron lo que dicta la tradición: “We’re going to Disneyland”. Una frase que se ha repetido desde 1987, cuando Phil Simms la pronunció tras ganar el Super Bowl con los New York Giants, y que hoy sigue siendo uno de los momentos más reconocibles del deporte estadounidense
Para ambos jugadores, esta celebración tuvo un sabor especial. Fue su primera vez festejando un título de Super Bowl en un parque Disney. En el caso de Darnold, además, se trató de un regreso a casa: el quarterback creció a poco más de 50 kilómetros de Disneyland, en San Clemente, California, y jugó fútbol americano universitario en USC, muy cerca del parque temático.

Además del desfile, Walker y Darnold posaron para fotografías frente al Castillo de la Bella Durmiente, convivieron con personajes icónicos y hasta se dieron tiempo para disfrutar de algunas atracciones clásicas como Big Thunder Mountain Railroad, todo ante la mirada de miles de visitantes que se encontraron, sin planearlo, con campeones del Super Bowl en plena celebración.
La escena refuerza el lugar que ocupa Disneyland como escenario simbólico de las grandes victorias deportivas en Estados Unidos: un punto de encuentro entre el espectáculo, la cultura pop y el deporte profesional, donde ganar el Super Bowl no solo significa levantar el trofeo, sino también formar parte de una tradición que mezcla marketing, emoción y nostalgia. ⑧


