Un video en el que funcionarios se inclinan para limpiar los zapatos del presidente de la Suprema Corte reabre el debate sobre privilegios y la distancia entre el discurso institucional y la práctica del poder Judicial en México.
Un video difundido en redes sociales muestra a funcionarios del Poder Judicial agachados limpiando los zapatos del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, antes de un acto oficial en Querétaro. El episodio, ocurrido el 5 de febrero de 2026, provocó críticas públicas y reavivó el debate sobre jerarquías, privilegios y cultura institucional en el máximo tribunal del país.
Las imágenes fueron grabadas a las afueras del Teatro de la República, sede de la ceremonia por el aniversario de la Constitución de 1917. En el video se observa a dos colaboradores —una de ellos, identificada posteriormente como la responsable de Comunicación Social de la Corte— limpiando el calzado del ministro presidente mientras él permanece de pie observando la escena.

El material se viralizó rápidamente y fue difundido por medios nacionales, generando cuestionamientos sobre el comportamiento de los altos funcionarios judiciales y la relación jerárquica dentro de la institución.
Tras la difusión del video, Aguilar declaró que el incidente ocurrió porque se le derramó café con nata sobre el zapato y que la funcionaria actuó por iniciativa propia. Afirmó que pidió que se detuviera la acción y ofreció disculpas públicas por la interpretación del episodio.

No obstante, en el video no se aprecia que el ministro intervenga de manera visible para frenar la acción ni que intente limpiar él mismo el calzado, un elemento que ha sido señalado por analistas y usuarios en redes sociales.
Aunque el hecho no tiene implicaciones legales ni administrativas, su impacto es político y simbólico. La Suprema Corte enfrenta desde hace años cuestionamientos por su percepción de lejanía frente a la ciudadanía, sus condiciones laborales privilegiadas y su cultura interna.

En ese contexto, una escena aparentemente menor adquiere relevancia pública al reforzar la idea de prácticas jerárquicas que contrastan con el discurso institucional de austeridad, igualdad y modernización del Estado.
El episodio generó críticas en plataformas digitales, donde usuarios señalaron el acto como una muestra de servilismo incompatible con una república constitucional. Otros compararon la escena con prácticas propias de estructuras autoritarias o monárquicas, más que de una institución judicial democrática.
La discusión se centró menos en el derrame del café y más en la normalización de gestos de subordinación dentro del aparato del Estado.
El Poder Judicial mexicano atraviesa un periodo de escrutinio público intenso. Debates sobre salarios, privilegios y rendición de cuentas han colocado a la Suprema Corte bajo una lupa constante. En ese escenario, los gestos cotidianos de sus dirigentes tienen un peso significativo en la percepción ciudadana.
El video de Hugo Aguilar Ortiz no representa una falta legal, pero sí expone una tensión persistente entre el discurso republicano del poder judicial y ciertas prácticas visibles en su vida interna. ⑧


