The Walt Disney Company oficializa la sucesión de Bob Iger con la promoción de Josh D’Amaro, jefe de parques y experiencias, en un momento clave de reinvención del gigante del entretenimiento.
The Walt Disney Company cerró este martes un capítulo crucial en su 103 años de historia corporativa al designar a Josh D’Amaro como su próximo Chief Executive Officer (CEO), relevo que será efectivo el 18 de marzo de 2026 durante la próxima reunión anual de accionistas. La decisión marca el fin de la segunda etapa del histórico liderazgo de Bob Iger y abre una nueva etapa en la estrategia de crecimiento global del gigante del entretenimiento.
D’Amaro, de 54 años, sucede a Iger tras una trayectoria de casi tres décadas en la empresa, particularmente al frente de Disney Experiences, la división que incluye parques temáticos, cruceros, hoteles y productos de consumo —y que, en el último ejercicio fiscal, generó más de 36.000 millones de dólares en ingresos.
La promoción de D’Amaro a CEO se produce después de un proceso interno de sucesión cuidadosamente observado por Wall Street, analistas y competidores del sector. Su nombramiento concluye más de dos años de deliberaciones por parte del consejo de administración para identificar al ejecutivo capaz de gestionar no sólo el legado de Iger, sino también los retos actuales de Disney: la presión competitiva en streaming, la volatilidad en las taquillas cinematográficas, las negociaciones laborales en Hollywood y la adopción responsable de inteligencia artificial en la creación de contenidos.
Iger, quien dirigió la empresa desde 2005 hasta 2020 y luego regresó en 2022 tras la salida de su sucesor Bob Chapek, permanecerá en el consejo y como asesor sénior hasta su jubilación definitiva el 31 de diciembre de 2026.
D’Amaro no proviene de la unidad tradicional de medios o contenido, sino de la operación que ha sido consistentemente la más rentable del grupo. Bajo su liderazgo, Disney amplió su presencia internacional —incluyendo un parque actualmente en construcción en Abu Dhabi—, reforzó su negocio de cruceros y consolidó experiencias de consumo que conectan directamente con audiencias globales.
Su promoción involucra un ambicioso paquete de compensación, que medios especializados estiman en torno a 38–45 millones de dólares en valor total entre salario base, bonos e incentivos accionarios, reflejando la confianza de la junta en su capacidad para generar valor para los accionistas.
Al mismo tiempo, Disney consolidó la estructura de liderazgo con la designación de Dana Walden como Presidenta y Chief Creative Officer (CCO), un puesto nuevo que apunta a equilibrar las prioridades operativas de D’Amaro con la necesidad de mantener la fortaleza creativa y cultural de sus productos de entretenimiento.
Tras el anuncio, las acciones de Disney registraron movimientos al alza en mercados previos a la apertura, señal de que los inversionistas ven con optimismo una transición interna y ordenada. Sin embargo, analistas e inversores activistas han señalado desafíos futuros: algunos cuestionan la experiencia de D’Amaro en contenido mediático y resaltan la importancia de la alianza con Walden para garantizar una visión integral de la compañía.
La decisión de promover a un líder con profundas raíces en la operación operacional refleja también un enfoque corporativo que reconoce la importancia de las experiencias físicas —parques, cruceros, productos— como motor de ingresos sostenibles en un entorno en que el negocio de contenidos enfrenta saturación y competitividad global. ⑧


