A partir de 2029, la ceremonia más influyente del cine dejará la televisión abierta tras más de medio siglo. El movimiento confirma el desplazamiento del poder mediático hacia las plataformas digitales y redefine el valor del “evento en vivo”.
Durante décadas, los Premios Oscar fueron uno de los últimos grandes rituales colectivos de la televisión abierta estadounidense. Una noche al año, millones de espectadores se reunían frente a la pantalla para presenciar un espectáculo que combinaba glamour, industria, política cultural y poder simbólico. Esa era tiene fecha de caducidad.
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció que, a partir de la ceremonia de 2029, los Oscar dejarán de transmitirse por ABC y pasarán a emitirse de forma exclusiva a través de YouTube, en un acuerdo que se extenderá hasta 2033. Con ello, se pone fin a una relación que, con distintos matices, había definido la presencia de los Oscar en la televisión tradicional durante más de cinco décadas.
El cambio no es meramente contractual. Es estructural.
El ocaso de la televisión como eje cultural
La decisión llega tras años de erosión constante en la audiencia televisiva de la ceremonia. Aunque los Oscar siguen siendo uno de los eventos no deportivos más vistos en Estados Unidos, sus cifras están muy lejos de los picos históricos de los años noventa y principios de los dos mil. El fenómeno no es exclusivo de la Academia: es parte de una transformación más amplia del consumo audiovisual, marcada por la fragmentación de audiencias, el auge del streaming y la pérdida de centralidad del “horario estelar”.
Para Disney, propietaria de ABC, los Oscar habían pasado de ser un activo estratégico a una anomalía costosa dentro de una parrilla cada vez menos relevante para las generaciones jóvenes. Para la Academia, el dilema era más profundo: seguir defendiendo un modelo de distribución en declive o arriesgar su principal activo simbólico para intentar recuperar relevancia global.
YouTube ofreció una salida que ninguna cadena tradicional podía igualar.
YouTube y la conquista del evento en vivo
Con más de dos mil millones de usuarios activos, YouTube no solo ofrece alcance, sino algo aún más valioso: datos, segmentación y distribución global inmediata. A diferencia de la televisión abierta, la plataforma permite transmitir el evento de manera simultánea en múltiples idiomas, integrar contenido complementario —alfombra roja, entrevistas, clips virales— y extender la vida útil de la ceremonia más allá de una sola noche.
Para Google, el acuerdo es una declaración de intenciones. Tras años dominando el video bajo demanda y el consumo fragmentado, YouTube busca consolidarse como un jugador central en eventos en vivo de alto perfil cultural. Los Oscar se suman así a una estrategia más amplia que incluye deportes, música y transmisiones especiales, áreas históricamente reservadas a la televisión.
Desde una perspectiva publicitaria, el movimiento también es significativo. El modelo de anuncios dirigidos, combinado con formatos interactivos y medición en tiempo real, ofrece a los anunciantes algo que la televisión abierta ya no puede garantizar: eficiencia y trazabilidad del impacto.
Una apuesta por la relevancia cultural global
Más allá del negocio, la Academia enfrenta un desafío existencial. Durante años ha sido acusada de desconectarse del público joven y de perder influencia frente a nuevas formas de consumo cultural. Migrar a YouTube no garantiza una recuperación automática de prestigio, pero sí amplía el campo de juego.
La transmisión gratuita y global elimina barreras geográficas y económicas, especialmente en mercados donde la televisión estadounidense tiene poca penetración. En América Latina, Asia y África, los Oscar podrían dejar de ser un evento lejano para convertirse en un fenómeno digital compartido en tiempo real, amplificado por redes sociales y creadores de contenido.
Paradójicamente, al abandonar la televisión tradicional, los Oscar podrían acercarse más a la conversación cultural contemporánea que tanto les ha costado dominar en los últimos años.
El mensaje para la industria
ABC continuará transmitiendo la ceremonia hasta 2028, incluyendo la edición número 100 de los Premios Oscar, un cierre simbólico para una era que definió la relación entre Hollywood y la televisión. A partir de ahí, el control del mayor evento cinematográfico del mundo pasará definitivamente a manos de una plataforma tecnológica.
El mensaje para la industria del entretenimiento es claro: incluso los activos más emblemáticos ya no son inmunes a la lógica de las plataformas. El valor no reside únicamente en el contenido, sino en la capacidad de distribuirlo, monetizarlo y mantenerlo relevante en un ecosistema saturado de opciones. ⑧


