¿Aprender a manejar en México? Más que estrés, es deporte extremo

Según un estudio global, México es de los peores países para conductores primerizos.

Aprender a manejar ya es todo un reto por sí solo. Agregarle tráfico pesado, calles llenas de baches y cero cultura vial lo convierte en una experiencia aún más intensa. Y si esa experiencia ocurre en México, entonces estamos hablando de un verdadero curso de resistencia urbana. No es solo percepción: un nuevo estudio global posiciona a México como uno de los países más estresantes del mundo para quienes están aprendiendo a conducir.

El estudio comparó distintos países tomando en cuenta factores como la congestión vehicular, el nivel de seguridad, la cantidad de autos circulando y el estado de las calles. Con esos criterios, México quedó en el puesto número siete. Es decir, entre los países donde aprender a manejar puede ser más complicado, especialmente para quienes apenas están ganando confianza al volante.

Uno de los elementos más pesados es el tráfico. En ciudades como CDMX, Guadalajara o Monterrey, moverse en hora pico puede duplicar el tiempo de cualquier trayecto. Eso significa más tiempo al volante, más presión por tomar decisiones rápidas y más situaciones inesperadas para alguien que aún no domina el coche por completo. Si alguna vez te ha tocado practicar en esas condiciones, sabes que no es precisamente relajante.

También hay desafíos en términos de seguridad vial. Aunque cada vez hay más conciencia, aún existen muchos pendientes en cuanto a cómo se comparte el espacio entre autos, peatones, bicis y transporte público. Y cuando uno apenas está aprendiendo, enfrentarse a ese caos sin mucha preparación puede resultar abrumador.

Otro punto importante: el estado de las calles. Muchas avenidas y carreteras en México presentan baches, señalización poco clara o infraestructura deteriorada. Y si bien eso afecta a cualquier conductor, para alguien que está empezando puede generar más nervios de los necesarios. Una calle mal iluminada o una vuelta mal señalizada puede hacer que una clase tranquila se vuelva todo un reto.

Todo esto ha generado un fenómeno curioso con las nuevas generaciones. Muchos jóvenes de la Gen Z no están tan interesados en manejar como lo estaban generaciones pasadas. Y no es por flojera ni por desinterés. Es una mezcla de razones: por un lado, tienen más opciones para moverse —transporte por app, bici, patín, etc.— y por otro, saben que el entorno no siempre los recibe con calma ni paciencia. Aprender a manejar en México no es imposible, pero sí requiere más preparación emocional y práctica de la que muchos imaginan.

Aquí es donde entra la oportunidad. Porque más allá de lamentarnos por el tráfico o las calles en mal estado, lo que realmente necesitamos es transformar la forma en que se enseña a conducir. La educación vial debería empezar mucho antes del trámite de la licencia. Deberíamos tener clases claras desde la escuela, instructores mejor capacitados y un entorno donde cometer errores —algo natural en cualquier aprendizaje— no sea castigado con bocinazos o presión excesiva.

Manejar debería ser una herramienta de autonomía, no una fuente de ansiedad. Y aunque todavía hay mucho por hacer, también es cierto que cada vez hay más conversaciones alrededor del tema. Desde colectivos ciudadanos que promueven la movilidad responsable hasta plataformas educativas que buscan hacer más accesible el aprendizaje.

Así que si estás aprendiendo a manejar y sientes que es más complicado de lo que pensabas, no estás solo. Es normal sentirse inseguro al principio, sobre todo en un país donde la calle no siempre ayuda. Lo importante es ir paso a paso, practicar con calma y entender que la experiencia mejora con el tiempo.

Porque sí: aprender a manejar en México puede ser retador. Pero también puede ser una gran escuela de paciencia, atención y confianza. Y con un poco de apoyo, todos podemos lograrlo sin tener que convertirlo en un deporte extremo.

Etiquetado:

Descubre más desde Hedosapiem

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo