La justicia desestimó la demanda del canadiense por la canción “Not Like Us” en la que Kendrick Lamar lo llama pedófilo. El fallo le dio inmunidad lírica al diss track.
Este 8 de octubre, la jueza Jeannette Vargas desestimó la demanda que el rapero canadiense interpuso contra Universal Music Group, alegando que la canción “Not Like Us” de Kendrick Lamar lo acusaba falsamente de pedofilia. Drake sostenía que UMG había amplificado una narrativa destructiva, lucrando con una acusación que lo exponía públicamente.
Pero el tribunal fue claro: las letras no son declaraciones juradas. Son rimas. Y dentro del terreno de una batalla de rap, incluso las más brutales, siguen siendo lenguaje protegido.
“Not Like Us” no fue un simple round más en la guerra Drake–Kendrick. Fue el uppercut. Lamar lo llamó “certified pedophile” y convirtió el apodo de Drake (“Certified Lover Boy”) en un golpe bajo que muchos aplaudieron y otros encontraron inadmisible.
El tema se volvió viral, se reprodujo hasta el hartazgo, y llegó al podio en charts globales. Pero detrás del beat infeccioso, había un ataque directo a la reputación de su rival. La pregunta era inevitable: ¿eso es arte, o es difamación con base rítmica?
Drake no apuntó a Kendrick en tribunales. Demandó a UMG, la disquera. Su argumento: que el sello ayudó a difundir una acusación falsa, poniéndolo en peligro.
La jueza Jeannette Vargas no compró esa lógica. Sentenció que las letras de la canción, dentro de un contexto de enfrentamiento artístico, se entienden como opinión hiperbólica. No como hechos.
“Un oyente razonable no interpretaría estas letras como afirmaciones literales”, escribió. O sea: en el ring del rap, las reglas no son las del Código Penal.
El fallo sugiere que la cláusula First Amendment y la tradición del rap blindan al artista frente a demandas por acusaciones extremas dentro del “juego lírico”. Pero esa protección puede sentirse como un privilegio para quienes tienen alcance masivo.
Para muchos en el hip-hop, el “diss track” es un ejercicio estético de agresión verbal, donde el infligir daño simbólico es parte del ritual.
¿Qué es un disstrack?
Un disstrack (abreviación de «disrespect track») es una canción —típicamente dentro del rap— cuyo propósito principal es atacar, desacreditar o humillar a otra persona, generalmente otro artista. Es una forma de guerra lírica: el combate ocurre con versos, ritmos y barras punzantes en lugar de puños o demandas.
Este subgénero ha sido parte central del ADN del hip-hop desde sus inicios. De LL Cool J contra Kool Moe Dee, pasando por Nas vs. Jay-Z, hasta el explosivo “Killshot” de Eminem o este más reciente “Not Like Us” de Kendrick Lamar contra Drake.
Los disstracks combinan técnica, agresión verbal, referencias personales y creatividad sonora. Su objetivo no es solo herir: también exhibir superioridad artística y dominio escénico. Y aunque pueden contener acusaciones graves, suelen entenderse como parte de una tradición simbólica, no como denuncias formales.
Probablemente Drake apelará. Y aunque la demanda fue desestimada, el caso sienta precedente: otros artistas podrían sentir seguros para cruzar barreras del discurso. También abre la puerta a que, en futuras batallas sonoras, los contendientes sean más cuidadosos —o más crípticos.
En paralelo, este episodio reafirma que la música no es un espacio ajeno a consecuencias sociales, reputacionales y hasta legales. ⑧


