La compra de una residencia de lujo en Tepoztlán por parte del senador Gerardo Fernández Noroña ha desatado críticas y comentarios en medios, redes sociales y el Congreso. La controversia resurge en un momento en que otros miembros del oficialismo también han sido cuestionados por su estilo de vida.
El senador Gerardo Fernández Noroña respondió este lunes a las críticas por su reciente adquisición de una casa valuada en 12 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos. En una declaración que rápidamente generó polémica, el legislador dijo: “No tengo ninguna obligación personal de ser austero”.
“¿Por qué tendría que serlo?”, cuestionó ante medios en el Senado, visiblemente molesto por los cuestionamientos sobre el origen de los recursos para pagar su residencia. “Cumplo con todas mis obligaciones fiscales, tengo ingresos como senador y de mi canal de YouTube”, añadió.
El legislador, conocido por su defensa de la llamada “austeridad republicana”, justificó públicamente la adquisición, asegurando que está dentro de la legalidad y que no tiene por qué ajustarse a estándares personales ajenos.
La propiedad, de aproximadamente 500 metros cuadrados, se encuentra en una zona exclusiva de Tepoztlán, rodeada de jardines, con alberca, muros altos y arquitectura moderna. En imágenes difundidas por medios y redes sociales, se aprecia que la casa cuenta con terraza panorámica, acabados de lujo y múltiples recámaras.
Noroña aseguró que vivía en esa casa desde hace más de un año como arrendatario y que recientemente decidió comprarla mediante un crédito hipotecario. Aclaró que todo el proceso fue legal y que los recursos provienen exclusivamente de actividades lícitas. Según su declaración patrimonial, el legislador reportó ingresos mensuales por casi 240 mil pesos, incluyendo su salario como senador y monetización de sus transmisiones en línea.
Durante su encuentro con medios en el Senado, Noroña tuvo un tenso intercambio con reporteros. “Me acusan sin pruebas, solo porque soy de izquierda”, dijo. Criticó además lo que calificó como una “doble moral” por parte de sus adversarios políticos. “¿Por qué no cuestionan a quienes tienen residencias más grandes o lujos mayores?”, reclamó.
Uno de los más severos fue Alejandro Moreno, presidente del PRI, quien declaró: “Noroña es un farsante, un vividor profesional que se dice austero y vive en el privilegio”. También desde el PAN se sumaron críticas por considerar que su estilo de vida contradice los principios del movimiento que representa.
En redes sociales, las reacciones fueron mixtas. Mientras algunos simpatizantes defendieron su derecho a adquirir una propiedad si es con recursos legales, otros lo señalaron como ejemplo de la desconexión entre el discurso oficialista y los actos personales.
“Yo no robo, no oculto nada y no tengo por qué pedir perdón por mejorar mi calidad de vida”, concluyó.
Noroña no ocupa un cargo en el gabinete federal ni en la dirigencia de Morena, pero su figura sigue siendo central en la política nacional. Su estilo confrontativo y su cercanía con el presidente López Obrador lo mantienen como uno de los actores más visibles del ala radical del movimiento. ⑧


