Trump reaviva tensiones con Dinamarca al sugerir anexión militar de Groenlandia

Una nueva ofensiva diplomática desde Washington ha vuelto a encender las alarmas en Europa. El presidente Donald Trump ha retomado su polémico interés por Groenlandia, generando un conflicto abierto con Dinamarca y poniendo en riesgo la estabilidad en el Ártico.

La Casa Blanca ha reactivado sus intentos por adquirir Groenlandia, esta vez explorando mecanismos que incluyen ofertas económicas agresivas, presión política e incluso la posibilidad de una acción militar, de acuerdo con reportes recientes.

El presidente Donald Trump ha insinuado que Estados Unidos podría adquirir Groenlandia mediante un «Compacto de Libre Asociación», como el que tiene con varios territorios del Pacífico. Sin embargo, este esquema requeriría que la isla rompa formalmente con Dinamarca, algo que tanto el gobierno danés como el groenlandés han rechazado de forma tajante.

Las reacciones no se hicieron esperar. El ministro de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, declaró que «no puede imaginar que un país de la OTAN tome parte de otro país de la OTAN», mientras que el viceprimer ministro de Groenlandia, Múte Bourup Egede, advirtió: «Nada se decidirá sobre nosotros sin nosotros». Ambos insistieron en que Groenlandia no está a la venta ni es una pieza de negociación.

La tensión aumentó tras conocerse que la administración Trump ha intensificado sus actividades de inteligencia en la isla, enfocándose en el movimiento independentista y en medir la aceptación popular a una posible anexión. Además, circuló una propuesta que contemplaba pagar a cada groenlandés 10,000 dólares anuales como incentivo para aceptar el cambio de soberanía, algo que fue rechazado por la población y el gobierno local.

Dinamarca convocó al embajador estadounidense en Copenhague para expresar su descontento por estas acciones. Por su parte, el canciller Lars Løkke Rasmussen afirmó que «no se puede espiar a un aliado», y reafirmó que la soberanía de Groenlandia es incuestionable.

Desde Groenlandia, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen subrayó que la isla «no está en venta» y que el futuro de su territorio solo puede decidirse en consulta con su pueblo. Una encuesta reciente reveló que el 85% de los groenlandeses se oponen a formar parte de Estados Unidos.

El interés de Washington en Groenlandia está relacionado con su posición estratégica en el Ártico, clave para rutas marítimas emergentes y recursos minerales críticos como tierras raras, fundamentales para la tecnología y la defensa.

Ante el aumento de las tensiones, Dinamarca y Groenlandia han reforzado su cooperación con la Unión Europea y la OTAN para blindar su soberanía. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación una crisis diplomática que podría tener repercusiones geopolíticas de largo alcance. ⑧

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