Estados Unidos sube aranceles a China, y el golpe ya lo sienten los bolsillos

La guerra comercial entre Estados Unidos y China está de vuelta, y ya le está costando caro a los consumidores. Precios más altos, exportaciones a la baja y empresas bajo presión: el conflicto no espera a que comiencen las negociaciones.

A pesar de que Estados Unidos y China se preparan para sentarse a negociar en las próximas semanas, los efectos de su renovada guerra comercial ya están impactando a consumidores y empresas. Y no sólo en esos países: el rebote de la tensión comercial también alcanza a economías como la mexicana.

En abril, la administración de Donald Trump impuso nuevos aranceles de hasta 145% sobre productos chinos, entre ellos baterías, vehículos eléctricos, chips, celdas solares y ciertos productos de consumo, como parte de su estrategia para presionar al gobierno chino en temas comerciales y de seguridad nacional. Esto se suma a los aranceles ya vigentes desde la anterior era Trump, que nunca se retiraron por completo.

El impacto ha sido inmediato. En Estados Unidos, empresas como Temu y Shein ya subieron precios para compensar los costos adicionales. Según datos del Yale Budget Lab, los aranceles podrían provocar un aumento de hasta 2.3% en los precios al consumidor este año, lo que equivale a una pérdida de hasta 3,800 dólares anuales por hogar. Mientras tanto, las exportaciones chinas hacia EE.UU. cayeron un 21% en abril.

Los sectores más afectados incluyen productos para bebés, muebles, ropa y electrónicos. Y aunque los fabricantes locales pueden beneficiarse en el corto plazo, también enfrentan costos más altos en insumos que vienen de China.

Para México, la situación representa un riesgo y una oportunidad. Por un lado, las cadenas de suministro están sintiendo presión. Algunas piezas que ensamblan las plantas mexicanas provienen de China, por lo que también suben de precio. Por otro, muchas empresas están buscando trasladar su producción a países más cercanos, y México aparece como destino estratégico gracias al T-MEC y a su cercanía geográfica con EE.UU.

A pesar de la expectativa por un posible acuerdo, expertos como Chad Bown, del Peterson Institute, consideran que no hay marcha atrás al modelo de competencia comercial dura. «No volveremos a la situación previa a Trump», dijo en entrevista reciente con Axios. «Ambos países ahora están decididos a controlar sectores estratégicos como los semiconductores y los autos eléctricos.»

Mientras tanto, los consumidores ya lo notan en su vida diaria. Productos que antes se conseguían por unos cuantos dólares ahora cuestan el doble. Y si bien los aranceles se aplican en la frontera, el golpe final se da en la caja registradora.

En medio de estas tensiones, el presidente Donald Trump ha sugerido reducir los aranceles a productos chinos hasta un 80% como parte de las negociaciones en curso. Aunque esta idea habría sido impensable hace unos meses y no existe ningún anuncio oficial al respecto, el solo hecho de poner esa cifra sobre la mesa ya genera debate en el entorno empresarial, donde muchos consideran ese nivel de reducción insuficiente para miles de compañías estadounidenses. ⑧


Con información de: Axios, Yale Budget Lab, Peterson Institute, CNN y Bloomberg.

Etiquetado:

Descubre más desde Hedosapiem

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo