México quiere frenar la avalancha textil china, pero no tiene con qué

Aunque el gobierno ha subido aranceles y prometido controlar las importaciones, la falta de personal y recursos en aduanas hace que los textiles chinos sigan entrando sin freno.

A finales de 2024, el gobierno mexicano anunció con firmeza un paquete de medidas para proteger la industria textil nacional. Subió aranceles a productos de confección importados de China, prohibió ciertas operaciones a través del programa IMMEX y prometió combatir el ingreso de mercancía subvaluada. Pero en la práctica, las aduanas del país no tienen ni el personal ni la infraestructura suficiente para hacer valer esas reglas.

Mientras tanto, el daño ya está hecho. Los textiles chinos, fabricados en serie y vendidos a precios irrisorios, siguen inundando los mercados mexicanos. La industria local no puede competir. Los afectados no son solo los grandes fabricantes, sino también miles de pequeños negocios y oficios tradicionales que dependen de la confección local.

Un caso emblemático es el de los vestidos de quinceañera. De acuerdo con un reportaje reciente de Bloomberg, talleres artesanales en ciudades como Puebla y Ciudad de México están viendo desplomarse sus ventas. Los vestidos importados desde China pueden costar la mitad o menos que uno hecho por manos mexicanas. Y aunque muchas familias valoran lo hecho a mano, el factor precio se impone.

Según cifras de la industria, más de 79,000 empleos se han perdido en el sector textil en los últimos años. Algunos estados como Guanajuato, que solían ser potencias en confección, han visto cerrar fábricas y talleres enteros por la presión de la competencia extranjera.

El decreto presidencial de diciembre de 2024 impuso aranceles de hasta 35% a 138 fracciones arancelarias de textiles y ropa, además de restricciones a las importaciones temporales. La medida fue bien recibida por el sector, pero expertos han advertido que, sin una estrategia real de fiscalización y presencia en puertos y aduanas, los aranceles quedarán como letra muerta.

«Tenemos reglas pero no quien las haga cumplir», dijo recientemente un representante de la industria textil al medio Axis Negocios, al referirse a la falta de personal y vigilancia efectiva.

También se ha detectado el uso fraudulento del programa IMMEX, mediante el cual empresas simulan importaciones temporales para evitar impuestos. Aunque el SAT ha cancelado registros y congelado cuentas a algunas firmas, el problema persiste por falta de controles sólidos.

La presión también viene del extranjero. Estados Unidos ha pedido a México que refuerce la vigilancia sobre mercancía china que podría estar entrando al mercado estadounidense disfrazada como producto mexicano, aprovechando el T-MEC.

Mientras tanto, los sastres, costureras y pequeños comerciantes mexicanos siguen resistiendo como pueden. Y para muchas familias que celebran una quinceañera, la decisión entre un vestido artesanal y uno importado no es simbólica: es económica. 🎱

Etiquetado:

Descubre más desde Hedosapiem

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo