México se posiciona como el segundo mercado de delivery más grande de América Latina

Pedir comida o víveres desde el celular se ha vuelto parte del día a día en México. Este hábito, que se aceleró durante la pandemia, ha transformado el consumo y generado un mercado millonario que ahora enfrenta nuevos retos laborales y de movilidad.

Aplicaciones como Uber Eats, Rappi y DiDi Food cambiaron por completo la forma en la que pedimos comida o hacemos el súper.

Según datos de Statista, México cerró 2024 como el segundo mercado más grande de entregas de comida a domicilio en América Latina, con ingresos estimados en 2,530 millones de dólares, sólo por detrás de Brasil.

El número de usuarios de estas plataformas pasó de 8.7 millones en 2017 a 23.7 millones en 2022, y se espera que alcance los 33.4 millones para 2026. El segmento más fuerte sigue siendo el que conecta restaurantes directamente con clientes, aunque la entrega de víveres gana terreno rápidamente.

De hecho, el envío de productos básicos genera en México 2.5 veces más ingresos que el de alimentos preparados, gracias al crecimiento del e-commerce alimentario y a la diversificación de servicios dentro de las apps. Se estima que para 2026, habrá 33.4 millones de entregas directamente de restaurantes a clientes y 17.1 millones de entregas de plataformas a clientes.

Detrás del crecimiento del delivery, hay una fuerza laboral enorme que ha operado por años sin derechos laborales básicos. En México, cerca de 658,000 personas trabajan como repartidores en plataformas digitales, muchas sin acceso a seguridad social ni prestaciones.

Para atender esta situación, el gobierno mexicano ha propuesto reformas a la Ley Federal del Trabajo, con el fin de reconocer formalmente esta relación laboral y extender beneficios como afiliación al IMSS, acceso a créditos del Infonavit, reparto de utilidades y un esquema flexible para quienes no alcancen el salario mínimo.

El secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños, señaló que estas reformas buscan “otorgar condiciones laborales dignas a los trabajadores de plataformas digitales”, y cerrar los vacíos legales que han permitido a algunas empresas operar sin asumir responsabilidades.

Este auge también ha tenido un impacto directo en la venta de motocicletas, el vehículo más usado por repartidores. Según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), en 2022 se vendieron 1.2 millones de motocicletas en México, más que autos nuevos en ese mismo año.

Su bajo costo, bajo mantenimiento y capacidad para moverse rápido en ciudades congestionadas las hacen ideales para el delivery. Sin embargo, también han contribuido al aumento de accidentes viales, muchos de ellos con repartidores involucrados.

De acuerdo con el INEGI, los accidentes en zonas urbanas han aumentado un 15% en los últimos tres años, lo que ha llevado a impulsar campañas de seguridad vial y exigir que las plataformas capaciten a sus trabajadores y les otorguen seguros contra accidentes.

En resumen, el mercado del delivery en México no sólo está creciendo en cifras, también está transformando el trabajo, la movilidad y la legislación. Con ingresos millonarios, millones de usuarios y decenas de miles de repartidores en acción, el país se consolida como un actor clave en esta industria.

El reto ahora es garantizar que ese crecimiento vaya acompañado de condiciones laborales justas, seguridad vial y una regulación que responda tanto a la innovación como a la dignidad de quienes hacen posible cada entrega.🎱

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