Sheinbaum presenta su estrategia de seguridad: sin “abrazos”

Claudia Sheinbaum

La presidenta Claudia Sheinbaum presentó ante el Senado su Estrategia Nacional de Seguridad Pública, con un enfoque que marca distancia del “abrazos, no balazos” que caracterizó al sexenio anterior. En su lugar, la nueva propuesta apuesta por inteligencia, coordinación interinstitucional y prevención estructural.

La estrategia gira en torno a cuatro ejes principales, que combinan políticas sociales con un enfoque más técnico y operativo para enfrentar la violencia y la inseguridad en el país.

  1. Prevención con estructura institucional
    Se mantiene la premisa de atacar las causas profundas de la violencia —desigualdad, falta de oportunidades, marginación— pero ahora con una nueva institucionalidad. Se creará la Subsecretaría de Prevención de las Violencias, dentro de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que estará a cargo de Esthela Damián Peralta.

Esta área coordinará programas sociales y de desarrollo enfocados en jóvenes, mujeres y comunidades vulnerables.

  1. Guardia Nacional, con mayor presencia y coordinación
    La Guardia Nacional se fortalecerá como el principal cuerpo de seguridad del país, con presencia permanente en las 32 entidades federativas. El plan contempla un mayor despliegue territorial y trabajo conjunto con policías estatales y municipales para mejorar la respuesta frente al crimen.
  2. Inteligencia como prioridad
    Uno de los ejes centrales del plan es la creación del Sistema Nacional de Inteligencia, una instancia que buscará anticiparse a los delitos mediante análisis criminológico, herramientas tecnológicas y cooperación entre dependencias. La estrategia se enfoca en detener a objetivos prioritarios y desmantelar redes delictivas antes de que operen.
  3. Coordinación entre niveles de gobierno
    Sheinbaum también plantea reforzar la coordinación entre el gobierno federal y los estados. El Gabinete de Seguridad trabajará de forma directa con las autoridades locales para aplicar una política integral y efectiva, evitando duplicidades o conflictos de competencia.

Lo que más ha llamado la atención es lo que no se dijo. En toda la presentación, la presidenta no mencionó la política de “abrazos, no balazos” que marcó el gobierno de López Obrador. Aunque se mantienen elementos de continuidad —como la atención a las causas sociales—, el tono y la narrativa son distintos: se prioriza la técnica sobre la consigna.

Medios nacionales e internacionales coinciden en destacar este cambio. La estrategia busca ser más operativa, menos retórica, con énfasis en inteligencia, despliegue y resultados medibles.

México enfrenta una situación crítica en materia de seguridad. Con más de 150 mil homicidios dolosos en los últimos seis años, la expectativa ciudadana es alta. El nuevo gobierno arranca con una estrategia clara, pero el verdadero desafío será traducir el plan en resultados tangibles. [HDSPM]

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