Poder igual a derecho

La reciente reunión en la Casa Blanca entre el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump; su vicepresidente, JD Vance; y el presidente de la República de Ucrania, Volodímir Zelenski, culminó de una manera que ha impactado el orden diplomático mundial. Lo que comenzó como una sesión de diálogo y negociación terminó en un espectáculo de hostilidad por parte de los líderes estadounidenses, quienes exhibieron una actitud condescendiente, irrespetuosa y carente de todo protocolo diplomático hacia Zelenski. Esto dio origen a una confrontación pública y a desacuerdos que han encendido las alarmas en toda la comunidad internacional.

El objetivo inicial de este encuentro era fortalecer la cooperación bilateral y avanzar hacia una ruta de solución pacífica para el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia. Sin embargo, la reunión terminó abruptamente sin la firma de acuerdos, particularmente en lo que respecta a la explotación conjunta de minerales ucranianos, que ambos países buscaban negociar.

Impacto en las relaciones internacionales

Los que apoyaron 👉 Los líderes europeos han expresado su apoyo a Ucrania y su preocupación por la actitud estadounidense. El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, convocó una cumbre de emergencia para discutir estrategias de apoyo a Ucrania. En ella participaron mandatarios de Francia, Alemania, Dinamarca, Noruega, Italia, Turquía, Países Bajos, Polonia, España, Finlandia, Suecia, Chequia y Rumania, así como los gobiernos de Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Asimismo, representantes de la Comisión Europea y la titular de la diplomacia de la Unión Europea reafirmaron su compromiso con la soberanía ucraniana.

Los que no apoyaron 👉 El respaldo europeo ha sido mayoritario, pero no unánime. El mandatario de Hungría agradeció a Trump por su «difícil trabajo» en la búsqueda de la paz en el conflicto ruso-ucraniano. Por otro lado, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, no ha expresado un respaldo explícito a Zelenski. En cambio, se enfocó en convocar junto con Starmer la cumbre urgente para establecer nuevas rutas de solución a la crisis.

Rusia, la gran ganadora

Sin duda, el mayor beneficiado del resultado de la reunión entre Trump y Zelenski fue el presidente ruso, Vladímir Putin. Este ya había logrado un primer acercamiento con el nuevo gobierno de la Casa Blanca en una reunión entre su canciller y el secretario de Estado estadounidense en Arabia Saudita el pasado 18 de febrero.

Ahora que Ucrania enfrenta una ruptura pública y dramática con su principal aliado, es más probable que Putin espere un acuerdo en sus propios términos. Incluso, podría verse tentado a aumentar la presión en el campo de batalla.

Además, dado que la escena en Washington entre Trump y Zelenski fue transmitida públicamente, Rusia seguramente aprovechará las actitudes del mandatario ucraniano para fortalecer su narrativa propagandística. Durante años, el Kremlin ha intentado presentar a Zelenski como un gobernante temerario que, tarde o temprano, agotaría la paciencia de sus patrocinadores occidentales. Reflejando esta percepción, el expresidente ruso Dimitri Medvédev describió el trato recibido por Zelenski como una «reprimenda adecuada», lo que podría sugerir una ventaja estratégica para Rusia en el conflicto.

Las declaraciones posteriores de Trump, quien sugirió que, si Ucrania no aceptaba un alto al fuego ahora, tendría que «luchar» sin ayuda estadounidense, son música para los oídos del Kremlin.

El nuevo orden mundial

El roce entre los mandatarios contribuye a la ruptura del orden mundial establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La creación de la ONU y los principios asumidos por la comunidad internacional, como la igualdad y la cooperación entre naciones, están siendo reemplazados por nuevas posturas de las potencias mundiales.

Hoy vemos cómo Estados Unidos parece alinearse con Rusia y Corea del Norte contra Ucrania y Europa. El nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, ha advertido que, para junio, la OTAN podría estar en peligro de colapsar. Cada vez es más evidente que, en el plano de las relaciones internacionales, el poder se equipara al derecho: las grandes potencias cierran tratos e intimidan a las naciones más pequeñas.

Para Trump, este nuevo sistema implica una nueva jerarquía. Estados Unidos es el número uno. Le siguen aquellos países con recursos que vender, amenazas que hacer y líderes que no están limitados por la democracia. Vladímir Putin busca restaurar a Rusia como una gran potencia imperial. Mohammed bin Salman pretende modernizar el Medio Oriente y contrarrestar la influencia de Irán. Xi Jinping, por su parte, combina su compromiso con el comunismo con un nacionalismo que aspira a un mundo moldeado a la medida de una China fuerte.

En contraste, la Unión Europea, que históricamente ha sido vista por Trump (y en lo personal comparto la opinión) como un bloque creado para perjudicar a Estados Unidos en el contexto geopolítico y económico, está ahora en una posición de incertidumbre. La administración de Trump está desmantelando el orden establecido en la relación entre EE. UU. y Europa, lo que obligará a los europeos a buscar nuevas alianzas estratégicas.

De no ser porque Estados Unidos es miembro de la OTAN y tiene compromisos asumidos con la seguridad colectiva, los esfuerzos de Trump para dejar de financiar conflictos ajenos estarían avanzando aún más rápido (también seamos honestos, los gringos son quienes se benefician más de esta alianza). De hecho, la reciente declaración de su administración sobre frenar el financiamiento militar a Ucrania podría ser el primer paso hacia una orden ejecutiva en esa dirección.

EE. UU. y su intento de controlar la narrativa

Trump afirma que su administración busca acuerdos encaminados a una solución pacífica del conflicto. Según él, tras 80 años de haber sido «engañado y manipulado» por la comunidad internacional, Estados Unidos se convertirá en la superpotencia con mayores beneficios.

Sin embargo, el presidente estadounidense parece olvidar que la grandeza militar de su país se basa en acuerdos y alianzas con la comunidad internacional. Trump cree que puede abandonar a Europa y sus aliados asiáticos, pero cuando Estados Unidos necesite proyectar su poder o defender su territorio, dependerá de la cooperación de sus socios estratégicos. Desde la base aérea de Ramstein en Alemania y la estación de señales de Pine Gap en Australia hasta el rastreo de misiles en el Ártico canadiense, EE. UU. necesita aliados para mantener su influencia global.

En cuanto a la guerra en Ucrania, Trump ha tratado de sostener la narrativa de que está un paso adelante de los demás protagonistas del conflicto. Su presión para que Ucrania firme un acuerdo minero sin garantías de seguridad es prueba de ello. Según su argumento, la presencia de empresas mineras estadounidenses en Ucrania disuadiría a Rusia de continuar con sus ataques. No obstante, lo que Trump no menciona es que ya había empresas norteamericanas operando en Ucrania antes y durante la invasión, y eso no impidió los bombardeos rusos. ¿Por qué debería ser diferente esta vez?

Claro y de frente

La administración de Trump es un torbellino de ideas y egos. Ha convencido a muchos de que, bajo el marco de reglas y alianzas posteriores a 1945, EE. UU. ha sido manipulado hacia el comercio injusto y el financiamiento de guerras extranjeras. Y, en cierto sentido, ha logrado frenar esos flujos de dinero.

Sin embargo, Trump cree que puede alcanzar los intereses de su país mediante transacciones agresivas y rápidas. Lo que es innegable es que su actitud y la de Vance hacia Zelenski no solo violaron las normas básicas de respeto diplomático, sino que también pusieron en riesgo la seguridad global al debilitar el frente occidental contra la agresión rusa.

En un momento en que la cooperación internacional es clave para enfrentar desafíos como la guerra en Ucrania, la postura de la Casa Blanca ha enviado un mensaje de división y desinterés.

Lo que sí es seguro es que estamos presenciando la implementación de un nueva propuesta de orden mundial. Trump ha decidido desafiar el liderazgo global basado en principios y valores, optando por un modelo de confrontación y desdén hacia sus aliados. ¿Funcionará? Yo lo dudo mucho.


Las opiniones aquí vertidas son el punto de vista personal del autor y no necesariamente representan la posición oficial de Hedosapiem, sus editores o colaboradores.

Etiquetado:

Un Comentario

  • Poder igual a Derecho.

    Excelente tu artículo dando un contexto general pero muy preciso de la problemática y riesgos que llegaron con el presidente Trump.

    Gracias.

Deja un comentario

Descubre más desde Hedosapiem

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo