«NO comes… y te vas»

El verdadero objetivo de Donald Trump era humillar al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky frente a millones de personas, firmar un acuerdo mediante el cual Estados Unidos pudiera explotar las reservas minerales de Ucrania y acordar una entrega pacífica de Crimea a Putin. Todo en una tarde.

Lo único que se logró fue lo primero. Como dos abusadores, Trump y el vicepresidente JD Vance le tendieron una emboscada a Zelensky para la satisfacción del ego de ambos. No se firmó ningún tratado, el supuesto objetivo del encuentro. La delegación ucraniana se quedó esperando en un salón contiguo con la pluma fuente en la mano.

Una comida estaba programada para más tarde con los mandatarios de ambas naciones, pero justo después del desencuentro, el secretario de Estado Marco Rubio se acercó a Zelensky y le pidió que se retirara de la Casa Blanca. Básicamente, le aplicaron un “no comes y te vas” a Volodymyr… por “respondón”.

Los efectos del más reciente capítulo del reality show de Donald Trump pueden ser devastadores para la estabilidad de Europa del este, ya que alienta al «bully mayor», el presidente de Rusia Vladimir Putin, a intensificar su presión contra Ucrania que contaba con el respaldo de los Estados Unidos y la OTAN. Recordemos que en 1994, Estados Unidos convenció a la entonces incipiente nación ucraniana de desmantelar su arsenal nuclear a cambio de respaldo militar, según lo establecido en el Memorándum de Budapest.

Estados Unidos también pierde en el terreno de la geopolítica. Con la debacle en la reunión celebrada el pasado viernes en la Oficina Oval, se envió una señal a todas aquellas naciones que se sienten amenazadas por potencias expansionistas como China y Rusia, sugiriendo que podrían estar solas en futuras crisis.

Le corresponde ahora a Europa arropar a Ucrania y prepararse para el impacto sin la certeza del apoyo estadounidense, ellos serán el primer frente en un conflicto que parece no terminará pronto y se intensificará durante los próximos cuatro años. Precisamente el día de ayer se celebró en Londres una cumbre donde líderes europeos se comprometieron a un plan para «garantizar la paz en Ucrania». El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, admitió que ahora le tocará a Europa «hacer el trabajo pesado».

Por otro lado, en una reciente entrevista, el exembajador de Estados Unidos en Japón Rahm Emanuel, advirtió sobre el riesgo de abandonar a sus aliados en Asia ante una China cada vez más decidida a acrecentar su poderío en la región. Probablemente, muy pronto veremos también a Australia acudir a una “amistosa” invitación a comer en la Casa Blanca.

“Inclínense ante mí, cumplan todos mis caprichos y consideraré seguirlos ayudando”, parece decir entre carcajadas un amenazante y mercurial Donald Trump.

Recordemos que el sueño largamente anhelado de Putin es expandir su influencia para formar una nueva y mejorada Unión Soviética, y revivir así tensiones similares a las de la Guerra Fría. Tal vez es un sueño que comparte con Trump. Se está gestando una reorganización geopolítica en el mundo.


Las opiniones aquí vertidas son el punto de vista personal del autor y no necesariamente representan la posición oficial de Hedosapiem, sus editores o colaboradores.

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