Durante un buen tiempo la mercadotecnia digital ha dependido de las cookies para la relevancia de los anuncios y la experiencia de los usuarios. El problema de las cookies es que se ha demostrado que son una seria amenaza para la privacidad de la información ya que pueden albergar desde historiales de navegación hasta datos demográficos de los usuarios.
Tal vez por ética o tratando de evitar una gran demanda algunos navegadores como Safari de Apple y Firefox de Mozilla han eliminado por completo de sus nuevas versiones a las llamadas “third party cookies” dejando que Chrome de Google se convierta en el único navegador que todavía recaba este tipo de información para el uso de anunciantes y vendedores de publicidad.
Aunque Google anunció que terminaría con el uso de “third party cookies” a finales del 2021… después a finales del 2023… y por último retrasando su fin para finales del 2024, todo indica que es inminente la eliminación de su uso por ser consideradas invasoras y potencialmente peligrosas para la privacidad de los usuarios, quienes dependemos cada vez más de dispositivos conectados a la red. Esto no quiere decir que las cookies van a desaparecer, lo que significa es que Google dejará de recabar información de los usuarios de su navegador para el uso de terceras personas.
Para los profesionales del marketing digital, el fin de la era de las cookies significa que cada quien tendrá que recabar su propia información a través de cookies propias o contratando empresas dedicadas a recabar información de usuarios que estén dispuestos a proporcionarla.
Ahora vivimos en una era en donde los usuarios valoran cada vez más su privacidad, al mismo tiempo estos mismos demandan una mejor experiencia y publicidad más relevante. Esto es en sí una paradoja a la que el marketing digital se está enfrentando y uno de sus principales retos.
Entonces, ¿cómo ofrecer mejores experiencias a los usuarios, anuncios más relevantes y alineados a sus necesidades protegiendo al mismo tiempo la privacidad de sus datos y sobre todo su anonimato en el proceso?
Bueno los mercadólogos tendremos que desarrollar habilidades de aprendizaje como nunca antes, teniendo en cuenta lo sensible que puede llegar a ser la información que se recaba. Tendremos que echar mano de inteligencia artificial para desarrollar métodos de lectura de “big data” para inferir comportamientos y hacer proyecciones a través de la minería de datos, mientras no se crucen líneas muy delgadas que dividen el uso ético de la información y el abuso de estos poderes que nos han sido inferidos.
¿Pero dónde quedan esos llamados jardines amurallados?, como ahora se les conoce a plataformas como Facebook que recaban muchísima información de sus usuarios. Estos datos, en ocasiones proporcionados con conciencia de los usuarios a los que todavía no les preocupa la invasión de su privacidad, cada vez serán más escasos conforme las personas se están cerrando más a proporcionarlos y la regulación empiece a implementarse por gobiernos y organizaciones internacionales.
En el futuro muy cercano los datos de los usuarios será información tan sensible y escasa que será moneda de cambio. [HDSPM]


