Un nuevo estudio de la Universidad de California en San Diego (UCSD) reveló algo alarmante: los contaminantes del río Tijuana no solo afectan el mar, también llegan al aire.
El hallazgo confirma lo que residentes de ambos lados de la frontera han sentido por años: el problema ambiental es compartido.
Investigadores de UCSD y del Instituto Scripps de Oceanografía encontraron que varios químicos presentes en las aguas residuales del río Tijuana se convierten en partículas que viajan con el viento hasta llegar a zonas habitadas en San Diego, especialmente en Imperial Beach.
Detectaron rastros de sustancias como benzoylecgonina (un metabolito de la cocaína), metanfetamina, octinoxato (presente en bloqueadores solares) y dibenzilamina (usada en llantas). Aunque el estudio midió la presencia de estos contaminantes en el aire del lado estadounidense, su origen está aguas arriba, en Tijuana, donde los problemas de saneamiento y descarga de aguas negras no han sido resueltos desde hace décadas.
Los científicos advierten que, aunque las concentraciones detectadas son bajas, la exposición continua podría tener efectos adversos para la salud. Esto incluye a las comunidades mexicanas cercanas al cauce del río, donde el contacto con el agua contaminada es directo y constante, y donde también podrían existir riesgos por la inhalación de estos compuestos.

El hallazgo ha generado preocupación en autoridades locales, como la alcaldesa de Imperial Beach, Paloma Aguirre, quien dijo que el estudio “valida lo que la comunidad ha sentido por años: el problema no solo está en el mar, sino en el aire que respiramos”.
Del lado mexicano, organizaciones ambientales y colectivos ciudadanos han denunciado desde hace años la falta de infraestructura para el tratamiento de aguas residuales y el abandono institucional del río Tijuana, que cruza colonias enteras antes de llegar a Estados Unidos.
Los autores del estudio, el Dr. Adam Cooper y la Dra. Kimberly Prather, señalaron que este fenómeno de transferencia de contaminantes del agua al aire representa un reto ambiental inédito que debe ser atendido con urgencia por ambos gobiernos. “Lo que pasa en un lado de la frontera tiene consecuencias inmediatas en el otro. El aire no conoce de muros ni líneas divisorias”, apuntó Prather.
Los expertos y líderes comunitarios coinciden en que la única salida es una estrategia conjunta. Sin inversión en infraestructura de saneamiento en Tijuana, la contaminación seguirá cruzando fronteras. Ya no solo a través del agua, sino también por el aire. ⑧


